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Guía trastornos de la conducta alimentaria (Anorexia y Bulimia)

La importancia desde el punto de vista sanitario y social de los trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia y la bulimia, entre otros, ha ido en aumento en los últimos años y el número de pacientes se ha multiplicado por diez, pasando de ser una patología poco habitual a constituirse en la tercera enfermedad más frecuente en la adolescencia, después del asma y la obesidad.
Como se refleja en esta guía, la anorexia nerviosa y la bulimia son las enfermedades más comunes entre los trastornos de la conducta alimentaria y las de mayor dificultad de comprensión. Se trata de patologías severas, con un inicio próximo a la adolescencia que se manifiestan de manera más frecuente en mujeres que en varones.
Proceso de sanación del abuso sexual vivido en la infancia
"Alguien fue herido, maltratado, humillado y violado antes que tú; pero ese alguien también sobrevivió." -Maya Angelou El proceso de sanación es continuo. Comienza con una experiencia de superviviencia, con la conciencia del hecho de que se vivió el abuso sexual y se consiguió llegar a la vida adulta. Acaba con la consecución, con la experiencia de una vida satisfactoria que ya no está programada por lo que ocurrió en la infancia. En medio de ese comienzo y ese final está el tema del que trata esta sección: el proceso de sanación. Es importante destacar que la curación no es un proceso lineal. Es más bien una parte integrante de la vida, es como un espiral. Pasas una y otra vez por las mismas fases, pero al subir por el espiral pasas por ellas a diferente nivel y tienes una perspectiva diferente. En cada nuevo ciclo se refuerza la capacidad de sentir, recordar y hacer cambios duraderos. Mantenimiento de la mejoría del Trastorno Límite
El famoso ciempiés al que la cucaracha pregunto inocentemente como conseguía mover a la vez tantas piernas con tanta elegancia y armonía. El ciempiés reflexiono sobre el asunto, y desde aquel momento fue incapaz de dar un paso más. Paul Watzlawick (1986) Llegados al punto del mantenimiento de la mejoría del Trastorno Límite y sin olvidar las diferencias individuales y los otros aspectos que influyen en la terapia , por lo general las personas han aprendido muchísimo y han dado grandes cambios que mejoran enormemente su calidad de vida, su forma de adaptarse a las situaciones inesperadas o imprevistos y su forma de hacer frente al malestar característico de este trastorno. Se suelen sentir mucho mas seguros, menos confusos, menos perdidos, con mayor esperanza por su futuro próximo y sobre todo mas “merecedores de” Su culpabilidad (generalmente presente) y sus miedos disminuyen notablemente y son conscientes de que “hablando se entiende la gente”. |
Los celos: El vicio de la posesión
Los celos, ("el vicio de la posesión", como Jacques Cardonne los denominaba) han sido, desde hace siglos, argumento recurrente y fértil de la literatura aunque constituyan también el germen de demasiados sucesos desgraciados y muy reales. Pero, ¿qué son los celos?. Podríamos definirlos como un estado emotivo ansioso que padece una persona y que se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee-tiene, o se considera que se tiene-posee, o se debiera tener-poseer (amor, poder, imagen profesional o social...). En el ámbito sentimental, el rasgo más acusado de los celos es la desconfianza y sospecha permanentes en el otro que tiñen, y perjudican gravemente, la relación con la persona amada. La mayoría entendemos por celos ese confuso, paralizador y obsesivo sentimiento causado por el temor de que la persona depositaria de nuestro amor prefiera a otra en lugar de a nosotros. Trastorno Limite: La importancia de reconocer aquello que nos hace daño Démona habla sobre la importancia de reconocer aquello que nos hace retroceder o sentirnos estancados. El Trastorno Límite es un Trastorno con una gran connotación traumática, aunque también no hay que olvidar que cualquier situación que nos haya marcado en la infancia, adolescencia o en la edad adulta nos puede llevar a sentirnos muy mal y a desbordarnos, pero aun así no hay que perder las fuerzas y menos aún la esperanza. |





