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Litio y Litemia (Tratamiento y control de la bipolaridad)
El
Litio es un psicofármaco con acción en el estado de ánimo y en la esfera
comportamental, cuyo uso se ha extendido en psiquiatría en las tres últimas décadas
para el tratamiento del trastorno bipolar, antiguamente denominado “Psicosis
maniaco depresiva”.
En
la actualidad además de su eficacia en el citado trastorno, se ha experimentado
y usado con éxito en otras afecciones del campo de la salud mental.
Ante
la consulta de algunos clínicos, de médicos auditores, de pacientes, van estas
líneas con información sobre el Litio, su uso terapéutico y la Litemia.
También
se adjunta como anexo “Litio”, monodroga del Vademécum Neuropsicofarmacológico
de próxima aparición en su segunda edición, donde se describen en forma sintética
las propiedades farmacológicas, presentación, indicaciones, reacciones
adversas, advertencias, interacciones y contraindicaciones del Litio2.
Litio
El
Litio es un psicofármaco de uso exclusivamente psiquiátrico para tratamiento y
profilaxis en trastorno bipolar. Es un metal alcalino del grupo 1ª del mismo
grupo atómico que el sodio y el potasio, que se presenta para su administración
en forma de sal, al Carbonato de Litio. No se encuentra en forma libre en la
naturaleza4.
En
1940 fue prohibido su uso en los EEUU por numerosos casos de intoxicación y
muertes al ser usado sin fundamento científico y sin control como sustituto de
la sal de mesa en pacientes con insuficiencia cardiaca.
Quien
hizo investigación con Litio por primera vez fue John Cade, un psiquiatra
australiano que en la década del 40 del siglo pasado comprobó los efectos
sedantes de las sales de litio en animales de experimentación.
En
1954 se realizó el primer estudio clínico doble ciego con litio en la manía.
Una vez comprobada su eficacia en la manía, la FDA (Food and Drugs
Administration) de los EEUU aprobó el uso para su tratamiento en el año 1970 y
cuatro años después, en 1974 autorizó el empleo en la prevención de la recaída
del trastorno bipolar.
En
el organismo humano, el litio se encuentra en forma de vestigios en una
concentración de 10 a 40 ug/l y hasta la fecha se desconoce la función que
cumple en el mismo. Es decir que los valores normales de todas las personas son
muy bajos o presentan solamente vestigios.
Por
ello su dosaje únicamente tiene utilidad e importancia en los pacientes que están
tomando litio por alguna indicación psiquiátrica.
Litemia
La
Litemia es el dosaje de litio en sangre que se realiza a las personas que están
siendo medicadas con carbonato de litio para evaluar sus niveles correlacionándolos
con la respuesta clínica (o tóxica), y de acuerdo a ello continuar o modificar
la dosis.
La
litemia solo se hace o debe hacerse exclusivamente a pacientes que están
medicados con litio para monitorear que el mismo se encuentre dentro de los
niveles terapéuticos y evitar que llegue a niveles tóxicos ya que es conocido
que ambos niveles están muy próximos (índice terapéutico estrecho).
Es
importante conocer que se ha estandarizado que la extracción de sangre para
realizar este dosaje sea realizada a las 12 horas de la última toma, momento en
el cual están más bajos.
Desde
luego que quien no toma esta medicación tendrá resultados muy bajos sin que
por ello signifique que deba ser modificado con litio. Por ello es que no tiene
sentido solicitar litemia como análisis de rutina en pacientes que nunca han
tomado carbonato de litio.
Su administración
Para administrarlo, una vez que se hizo el diagnóstico y el litio es la indicación terapéutica, es necesario realizar:
a) Antes del tratamiento deberá evaluarse clínicamente al paciente y
realizar las siguientes pruebas y análisis: tales como los análisis de rutina
(son útiles el ecograma, la uremia y el análisis completo de orina que debe
indicar la ausencia de albúmina y cilindros hialinos). Es necesario, para
completar la evaluación de la función renal solicitar creatinina sérica y
clearance de creatinina para determinar la capacidad de filtración gromerular.
Deberá también evaluarse la función cardiaca con un examen cardíaco que
incluya un ECG y se realizará evaluación de la función tiroidea solicitando
Iodemia proteica tiroidea (PBI), T3, T4, T4 libre, TSH, Anticuerpos
Antitiroideos.
Debido
a los riesgos que se corre con la administración de litio en el embarazo, en la
mujeres en edad fértil , antes de iniciar el tratamiento se deberá solicitar
un test de embarazo, que si es positivo no se comenzará el tratamiento con
litio y si es negativo y hay posibilidades de embarazo, deberá indicarse un
anticonceptivo.
Es
necesario, antes de iniciar el tratamiento la confección y la firma del
Consentimiento Informado, por parte del paciente y de los familiares. Se les
informará las ventajas de su uso y los efectos adversos secundarios, así como
la necesidad de realizar Litemias con periodicidad para controlar sus niveles
terapéuticos.
b) Durante el tratamiento: para monitorear los niveles de litio e ir
ajustando la dosis se deberán realizar litemias, la primera semana del comienzo
del tratamiento. Luego semanalmente durante un mes, cada dos semanas hasta el
tercer mes, luego mensualmente hasta el sexto mes y por último cada tres meses
mientras dure el tratamiento. En la fase inicial del tratamiento los niveles del
litio deben estar entre 0,8 a 1,0 mEq/l.
En
el tratamiento de mantenimiento, la litemia deberá estar entre 0,6 a 1,0 mEq/l.
La duración del tratamiento dependerá del diagnóstico. Se sugiere unos 5 años
en unipolares, 4 años en bipolares y 3 años en esquizoafectivos1. y
habrá casos cuyo tratamiento será de por vida.
Si
durante el tratamiento de mantenimiento aparecen cambios en la función renal:
replantear el tratamiento. Y cada 6 a 12 meses deberá ser monitoreada la TSH ya que produce disminución de los niveles
de T3, T4, PBI, con incremento de TSH y mayor respuesta de TSH post TRH.
En
el tratamiento profiláctico, será suficiente mantener dosis bajas que alcancen
litemias de 0,5 a 0,8 mEq/l. El tratamiento para la prevención de las recaídas
actúa también como tratamiento de “prevención del riesgo de suicidio”,
grave complicación de los períodos depresivos de los trastornos bipolares.
Es
imprescindible realizar, junto a este tratamiento farmacológico, psicoterapia,
la cual brindará asesoramiento y conocimientos de la enfermedad y de las
consecuencias desfavorables para el paciente y la familia, si no es tratado
adecuadamente.
También
es necesario realizar asesoramiento familiar para que comprendan el carácter crónico
de la enfermedad, la necesidad de mantener el tratamiento en forma prolongada,
sin realizar comentarios negativos o desaprobatorios tales como “hasta cuando
te vas a drogar” o “no tomes más si ya está curado”. Y también para que
apoyen la realización de los controles periódicos por medio de litemias.
El
psiquiatra deberá estar atento y a la vez ser informado de enfermedades
intercurrentes y de la medicación indicada por otros médicos para evitar
interacciones con el litio.
Los
grupos de autoayuda de pacientes bipolares complementan y apoyan el tratamiento
y evitan las recaídas.
Indicaciones
terapéuticas
Las
indicaciones de acuerdo a Moizeszowics4 son:
1- Episodio maníaco o hipomaníaco. En monoterapia o con mayor frecuencia y eficacia se usa asociado a antipsicóticos y a otros anticíclicos como carbamazepina o ácido valproico o clonazepam.
2- Trastorno bipolar I o II, en fase aguda y en tratamiento de mantenimiento e indirecta y efectivamente es útil en la profilaxis del riesgo de suicidio de estos pacientes. 5
3- Profilaxis de trstorno afectivo mayor: su eficacia se stima en un 60 a 80 %.
4- Depresión resistente. Asociado a antidepresivos ISRS.
5- Trastorno esquizoafectivo, se usa el litio en asociación con antipsicóticos y antidepresivos.
6- Trastorno límite de la personalidad. Cuando está asociado con un trastorno afectivo como distimia, ciclotimia, hipomanía en depresión mayor.
7- Agresividad / impulsividad.
Efectos adversos
Son numerosos, pero disminuye su prevalencia con un estricto
control médico y bioquímico. Son comunes poliuria, temblor de manos, sed, náuseas,
trastornos del equilibrio.
Síntomas más frecuente, incluido el rango terapéutico son: en
Aparato Gastrointestinal: anorexia, náuseas, vómitos, diarrea, inflamación de
glándulas salivales, dolor abdominal, hipersalivación, flatulencia. Sistema
Nervioso Central: sedación, letargia, obnubilación, coma. Tics. Temblor, vértigos,
convulsiones. Movimientos coreo atetósicos. “Pseudo tumor cerebral” (con
riesgo de ceguera). Hiperreflexia. Síntomas Extrapiramidales. Nistagmo.
Incontinencia de esfínteres. Inquietud. Sistema Neurovegetativo: visión
borrosa, sequedad bucal. Musculares: fasciculaciones, hipertonía. Clónias.
Aumento de peso. Tiroides: bocio (eutiroideo o hipotiroideo) con T3-T4 bajas.
Captación I 131 elevada. Aparato Cardiovascular: hipotensión,
arritmias, colapso vascular periférico. Bradicardia, disfunción del nódulo
sinusal (bradicardia que puede llegar al síncope). ECG: desorganización del
ritmo de base. Genitourinario: glucosuria, disminución del clearance de
creatinina, albuminuria, oliguria, poliuria (diabetes insípida nefrogénica).
Sexuales: disfunción eréctil. Piel: sequedad y caída del cabello, prurito,
rash, úlceras, angioedema. Otros: fatiga, letargo, exoftalmos, deshidratación,
pérdida o ganancia de peso, leucocitosis, cefalea. Hiperglucemia transitoria,
hipercalcemia, hiperparatiroidismo, albuminuria, edema tobillos y muñecas.
Gusto metálico, disgeusia, sed, labios hinchados, tirantez en el pecho, hinchazón
y dolor articular, fiebre, caries dental.
La presencia de diarrea, vómitos, temblor, somnolencia, debilidad
muscular y falta de coordinación: son signos de intoxicación (<2mEq/l). Y
si la concentración es mayor también aparecen mareos, ataxia, visión borrosa,
tinnitus.
Contraindicaciones
Son
contraindicaciones a este tratamiento el embarazo, la lactancia, disfunción
renal (insuficiencia renal aguda), hepática o cardiaca severas. Diabetes
descompensada. Infarto agudo de miocardio. Enfermedad del nódulo sinusal. El
uso concomitante con diuréticos por el riesgo de reabsorción tubular
aumentada.
Como
conclusión, el uso del litio en las indicaciones mencionadas es una herramienta
útil y a veces indispensable que debe usarse solamente en los pacientes
mencionados, evaluando cuidadosamente los riesgos y beneficios en forma
individual y manejado exclusivamente por profesionales entrenados y con el
consentimiento del paciente y de su familia.
Bibliografía
-
Abou-Saleh, M.: Who responds to prophylactic lithium therapy. British J. Psychiatry, 163:21 (suppl) 20-26, 1993.
-
Costilla, R, E.: Vademécum de Monodrogas. Editorial REC. Santiago del Estero. 1998.-
-
Lagomarsino, A.: El carbonato de litio en la clínica.Vertex Rev Arg. psiquiat Vol 1 Nº 2 (11-16), 1990.
-
Moizeszowicz, J. : Psicofarmacología Psicodinámica IV. Estrategias terapéuticas y psiconeurobiológicas. Piados. Buenos Aires. 1998.
-
Tondo, L. Et al.: Tratamiento de mantenimiento con litio de depresión y manía en trastornos bipolar I y bipolar II. American Journal of Psychiatry 155: 638 – 645. 1968.
(Médico Psiquiatra)












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