

La menopausia supone el final de la vida reproductora de la mujer, y las implicaciones culturales y sociales que este hecho ha supuesto a lo largo de los años alimentó el mito que relacionaba la menopausia y los cambios hormonales asociados, con trastornos físicos y psiquiátricos en la mujer, entre los que la depresión era la psicopatología más representada en este periodo de la vida.
Se han llevado a cabo numerosos estudios para delimitar la relación de los síntomas físicos y psiquiátricos con los cambios hormonales de la menopausia. A pesar de las limitaciones metodológicas que este tipo de investigación plantea, la mayoría de los autores concluyen que los únicos síntomas físicos que muestran una relación directa con la menopausia, son los vasomotores y la atrofia vaginal, sin que se pueda observar una correlación entre dichos síntomas y la patología psiquiátrica.
Por otra parte, el aumento en la incidencia de los episodios depresivos observados en esta edad de la vida de la mujer, no han podido atribuirse a los cambios hormonales de la menopausia como había sido sugerido en numerosas ocasiones, sino que han mostrado una mayor correlación con variables psicológicas y psicosociales.
Leer documento completo en pdf
fuente: http://www.bibliopsiquis.com






