
“El trastorno bipolar es una condición psiquiátrica fascinante pero trágica. Como clínico e
investigador, con frecuencia me encuentro a mi mismo maravillado con la intensidad con la
que estas personas viven y sienten su vida”
David J. Miklowitz
El trastorno bipolar es una enfermedad que se caracteriza por cambios bruscos de humor que
oscilan, entre los picos más altos (manía) y los más bajos (depresión). Es una alteración de los
mecanismos que regulan el estado de ánimo. Estos mecanismos dependen de factores tanto
genéticos como ambientales.
La herencia genética hace que seamos más o menos propensos
a desarrollar esta enfermedad y son los factores ambientales los que pueden precipitar la
aparición de una crisis. Los factores genéticos (herencia) unidos a una vulnerabilidad biológica
y eventos estresantes pueden hacer que surja un episodio maníaco o depresivo.
Para facilitar la comprensión de lo anterior solemos utilizar un ejemplo que surge a partir de un
dicho utilizado cuando alguien explota en el sentido de que se le acaba la paciencia: “fue la
gota que colmó el vaso” y es el siguiente:
Imagina que en el momento de nacer nos adjudicaran a cada uno un vaso, un vaso de
tamaño diferente, y que su capacidad estuviera relacionada con la paciencia (umbral
de estrés mayor, a mayor tamaño del vaso). Las personas con Trastorno Bipolar en el
momento de nacer tienen un vaso mucho más pequeño que el de los demás
(genética) pero, dependiendo del contexto en el que le toque vivir como la familia,
amigos, trabajo,... y el estrés al que se tenga que enfrentar esto supondrá un
problema o no.
El estrés puede ser un desencadenante que llene el vaso de forma
repentina e inesperada. Esto puede ser causado desde por la muerte de un ser
querido hasta por el desempeño de un trabajo que exige más de lo que podemos dar
(factores ambientales). Los distintos problemas a los que se enfrenta una persona son
gotas que van llenando el vaso y éste, al ser de menor capacidad, puede acabar
rebosando (crisis).
La anterior explicación pretende ayudarles a comprender por qué enfermedades de
componente hereditario por ejemplo, no dan la cara hasta la edad adulta. Es decir, el que
aparezca o no, dependerá en gran medida de los factores ambientales (hasta el punto de
poder afirmar que tienen mayor peso que los genéticos).
Nos gustaría que quede claro que tener un vaso más pequeño, no significa que vayamos a
desarrollar la enfermedad y que es importante tener en cuenta que no siempre conocemos los
antecedentes genéticos ya que pueden ser remotos (nuestros parientes más cercanos pueden
no haber llenado el vaso aunque este sea igual de pequeño que el nuestro).
fuente: www.centrologpsic.com
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