EL BIOMAGNETISMO LA LLEVA
Intención e imanes para reencantarse con la vida
“Bioenergética, una alterativa en la recuperación de la salud en el trastorno de la depresión crónica”, fue el tema de la videoconferencia del psicólogo Rolando Bravo Vargas en el último Congreso de Biomagnetismo y Bioenergética, celebrado en Santiago.
¿Quiere dejar atrás el velo de tristeza… o aquella insatisfacción crónica de la vida? ¿Quiere disfrutar y fluir como no lo recuerda ni en su más lejana infancia? De paso, ¿quiere dejar atrás la fluoxetina o los ansiolíticos…?
El psicólogo Rolando Bravo Vargas nos invita a cambiar los viejos patrones de depresión de tipus melancólicus y darle la bienvenida a un ánimo estable, sereno, alegre y satisfecho con intención e imanes. Es lo que propuso en su ponencia virtual el último congreso nacional de biomagnetismo y bioenergética a fines del año 2007.
Su casuística habla de una impresionante reducción de signos depresivos y del reestablecimiento del funcionamiento psicosocial a través de un tratamiento multimodal de bioenergética y biomagnetismo.
El especialista encontró que se reeditaban en sus pacientes perturbados por este desorden afectivo ciertos “pares psicoemocionales” asociados a emociones “negativas” como tristeza (pulmón-bulbo), miedo (rótula-rótula), culpa (pulmón-pulmón), resentimiento (corazón-vejiga), envidia (corazón-páncreas). Y que, luego de la impactación e intervención bioenergética, la fatigabilidad, la angustia, la ansiedad, la culpa, la baja autoestima, el miedo, las ateraciones del ritmo (sueño y apetito) y en general la depresión,cedían con extraordinaria rapidez, sin secuelas ni recaídas.
Y lo más sustantivo fue el hallazgo del par bioenergético “sistema sensorial supratentorial–hipófisis” como sustrato recurrente de las depresiones crónicas. Al respecto, explica: “según la fisiología médica tradicional se define la hipófisis como la glándula maestra, encargada de secretar las hormonas más estratégicas del organismo”.
En tanto, otro par que resultó importante a la hora de develar esta patología afectiva fue el par bioenergético “tiroides-tiroides”, que permitía la regulación de la producción de la hormona tiroxina, evitando las polaridades disarmónicas del hipotiroidismo (enlentecimiento, pena, baja carga energética) y del hipotiroidismo (nerviosismo, ansiedad, preocupación, pesimismo).
Así, el psicólogo mexicano constató que los pacientes recobraban un notorio interés en la vida tras semanas de tratamientoy un alejamiento de la depresión. “Los resultados obtenidos han sido sorprendentes a tal grado que ni el mismo paciente puede creer y, en ocasiones, duda de su recuperación”.
SANANDO EL VÍNCULO
Rolando Bravo aclaró que no le quita méritos a las terapias cognitivo-conductuales, psicoanalíticas o de carácter humanista, ni tampoco al tratamiento psiquiátrico. Sobretodo cuando la depresión tiene un origen psicógeno, es decir, es causado por algún trauma biográfico.
Bravo asegura que la depresión “endógena” -aludiendo a la antigua clasificación de la sintomatología depresiva- es la que más se beneficia con el tratamiento biomagnético. Es decir, cuando el cuadro se revela como estructural y orgánico, mejores posibilidades de sanación tendría, con imanes y bioenergía. Es la experiencia clínica del terapeuta biomagnético.
El psicólogo asegura que su propuesta es integral, puesto que incluye (pero trasciende) los imanes. Y va en ruta a que el paciente se sacuda el aislamiento, se contacte con otros. “Estoy seguro que las personas por muy solas que parezcan, siempre tienen a alguien cerca que les pueda dar cariño y comprensión”. Es enfático al asegurar que debemos valorar lo que tenemos “y no sufrir por lo que carecemos”.
“Desde luego, si tenemos en mente un prototipo ideal, un esquema de lo bonito y perfecto, ¡nos vamos a deprimir!”, señala aludiendo a lo que los terapeutas sistémicos han llamado “síndrome utopía”. Manifiesta que el mejor “antídoto contra la depresión” es una vida sana, “buscando el sano equilibrio entre la parte emocional, el trabajo, estudio, deporte, esparcimiento y una adecuada convivencia con la familia y la sociedad”.
Asegura que el gran número de personas afectadas por esta enfermedad crece en nuestros días de forma alarmante. Pero no sólo afecta a los adultos: la población infantil y adolescente también es víctima. “Es la triste epidemia de estos tiempos”, indica.
Y explica que en la causa de la proliferación de la depresión se halla más allá de la biología y aloja en un paradigma psicosocial patogénico destacando “el individualismo, la competitividad, la frustración, sentimiento de fracaso, sensación de ineficacia, estilo de vida y excesivas cargas laborales que ocasionan desequilibrios”.
Finalmente, el especialista se dirigió a sus colegas, destacando la importancia del seguimiento a los pacientes una vez concluida la terapia, para así “determinar los efectos en el corto y largo plazo del biomagnetismo y la bioenergética en la depresión y perturbaciones afectivas”.
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