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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
911 - Cap. 1
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Esta es una de mis últimas historias y espero que sea de su agrado.
911:
12:00 p.m., el sospechoso está sentado en su auto.
12:01 p.m., el sospechoso está hablando por el teléfono celular en su auto.
12:30 p.m., acabo de oír el tiro de un arma de fuego.
1:00 de la madrugada, el sospechoso ha desaparecido.
Mi nombre es Dinme Ross, soy una detective-espía, de hecho, la más joven del país ya que tengo 13 años. Debido a eso, nunca se me permitió investigar casos que tuvieran que ver con asesinatos, suicidios o temas relacionados, hasta ahora. Hoy mismo cumplí 13 años, aunque no me hicieran una fiesta, pero no importa, no es importante para mí. Lo importante era que me ascendieron a un puesto en el cual ya podía investigar los temas ya mencionados. Mi caso es sobre la grabación que acabo de escribir diciendo la hora y lo que sucedía. Cada vez que pasara algo importante, lo antoraría.
Después de dos horas, a las 3:00 de la madrugada, escuché otro tiro pero éste venía de un arma diferente. Seguido de un grito femenino diciendo "¡No llames al 911!". Antes de eso, estaba casi dormida, llevaba ya 24 horas en total sin dormir, pero cuando estaba por caer en profundo sueño, el tiro me despertó. Y, como dicen, un detective tiene que hacer lo que un detective tiene que hacer. Así que era mi deber y mi derecho dirigirme a la casa de donde venían los tiros y el grito, y yo estaba segura sobre de dónde venían. Entré a la casa y estaba completamente vacía, no había nadie, segruro había escapado el cobarde asesino. Subí al segundo piso y éste sí estaba lleno de muebles. Esperaba encontrarme con objetos como armas o drogas pero nada había de eso. Aunque no puedo negar el hecho de que justo después de entrar al cuarto más próximo a mí, que era el dormitorio, una gota de sangre cayó justo enfrente de mis piés, los manchó un poco. Yo sabía que no podía llover sangre y menos en un espacio cerrado así que miré hacia arriba, pero no había nada que mostrara de dónde había caído la gota así que por un momento creí que, efectivamente, la gota había llegado de la nada.



