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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
El sendero del dolor.
La vida es un trayecto lleno de múltiples senderos de los cuales diversas situaciónes y circunstancias nos llevan a transitar alguno.
Aveces los senderos son cortos, aveces largos, aveces son soleados y llenos de vida, aveces tétricos y oscuros, aveces se transitan acompañado, aveces solo, aveces nos producen un gran gozo y aveces un gran dolor.
Pero no debes temer el transitar por ninguno de ellos, por más largos, tétricos y oscuros, por más que vayas solo y te produzcan un gran dolor.
Todos estos senderos tienen un gran propósito. Al final de cada uno se encuentra una gran enseñanza que harán de ti una persona más plena, más sabia, más astuta y más feliz.
Pero para llegar al final de cada sendero debes buscar, observar y sentir todas aquellas pistas y detalles, grandes o pequeñas que te indiquen la dirección correcta y te vayan llevando al final.
Nunca te desesperes ni pierdas la esperanza por más duro que sea el camino. Siempre se conciente de que el final de cualquier sendero esta ahí, al alcance, sólo tienes que encontrarlo.
Cuando sientas que te invade la desesperción, que los sentidos se adormecen, que tu caminar es en vano, que ya no hay más señales que te indiquen el fin, recuerda: el final de cualquier sendero esta ahí, al alcance, sólo tienes que encontrarlo.
Ahora que estás a la orilla del sendero del dolor respira profundo e internate en el con total valentía y convicción de que al final de toda esa oscuridad y lluvia te espera un amanecer cegador que aliviará tu alma.
Sólo como consejo para tu búsqueda, recuerda que el final del sendero del dolor no está en el olvido sino en el perdón.
Y aunque no puedo acompañarte en tu camino, siempre estaré cerca, dirigiendo mis pensamientos a ti y deseando que pronto te encuentre a la salida de ese sendero con una gran sonrisa en tus labios.
Atesora estas palabras porque puede que algún día yo necesite de ellas, de ti para mi...
Insomnio
En la oscuridad de la noche una soledad infranqueable atormenta mi interior. La angustia agolpada en mi pecho me sofoca. Las horas pasan y el reconfortante calor del consuelo no aparece ni con la esperanza de los rayos de luz próximos a aparecer. Una tormenta de desconcierto tortura a mis sentidos. Y con mi rostro sabor a sal entre sollozos asfixiantes un suspiro me permite concentrarme en una sola pregunta ¿Por qué? Mi mente cansada nublada por el tormento no me permite pensar, las sensaciones dominan, las emociones doblegan mi ser. Simplemente no encuentro respuestas, no puedo encontrarlas, no puedo pensar. Miro a través de la ventana y la ciudad duerme silenciosa, pacífica, sólo perturbada por el viento entre los árboles o algunos insectos. Miro las ventanas oscuras y me lleno de frustración. Nadie, ni una sola alma con quien compartir este agobiante momento. De nuevo otro suspiro me permite concentrarme en la misma pregunta ¿Por qué? El cansancio arremete contra mi cuerpo, mis ojos hinchados ruegan por un poco de paz, descanso, olvido. Entonces espero, respiro y cierro mis ojos cansados, pero la tranquilidad del sueño no llega. Las horas siguen pasando y siento la agonía, deseo ese descanso reparador que le de nueva vida a mi ser. Aún nada. Finalmente es la resignación la que manda y me lleno de terror al saber el desenlace de esta condición que me frecuenta últimamente. En algún momento caeré rendida ante la angustia, mi mente y mis sentidos no soportarán más tormento y agotadas terminarán por sucumbir. Sin embargo, esto no me dará el descanso que tanto necesito, ni siquiera tendré el dulce beneficio de un sueño reconfortante. Y nuevamente despertaré habiendo perdido el día, dejando pasar la vida, muy cansada como para disfrutarla y temiendo que la noche llegue otra vez
Monstruo
De radiante a monstruo corre hiel por mis venas, la vista se ciega y los puños se cierran. Sin mirar consecuencias la furia se adentra y la ilusión del poder a merced masacra hasta lo más puro que encuentra. Pero después, el dolor llega, llanto de fuego que nada apaga, el alma arde, se sienten las cenizas de la destrucción provocada, arrepentimiento e impotencia, vergüenza, y me pregunto con temor, quien vencerá la próxima vez la princesa o la bestia.
Nostalgia
Con una lágrima el deseo se desata, la angustia mata la esperanza, pero la imagen ya formada dice más que mil palabras.



