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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
Midiendo las palabras
El otro día hablé con ella. Me levanté fatal, como casi siempre últimamente y en un impulso de los míos le escribí un mensajito en plan "qué normal soy" diciéndole que a ver si hablábamos, que no sabía nada de ella. Su respuesta afirmariva y entusiasta me hizo estar todo el día arriba, feliz, acelerada, habladora... como a mí me gusta estar, y estando de esa forma recibí su llamada por la noche. Tuve todo el día para pensar de qué hablar, el qué decirle y cómo hacerlo. Y me salió bien, muy muy bien. Pero no fué sólo por haberlo tenido planeado y memorizado, fué por el estado de ánimo que tenía. Es esa energía que te hace sentirte única, nada te afecta, nada te empequeñece, eres lo más grande. Cuando ví su nombre en la llamada entrante la sensación fué: prepárate muñeca, te va a contestar la diosa Venus. Y así fué, no fué como la mayoría de las veces, que mi debilidad junto con mi ansia de saber qué sentía por mí, me empequeñecían. Manejé la conversación desde el principio hasta el final, yo era la protagonista, cuando ella contaba algo era respondiendo a alguna pregunta mía. Sin nervios, sin aceleraciones... feliz. Me parecí mas a ella en esa conversación que a mí misma. Acabó finiquitando ella, alegando que estaba pachucha y q no estaba bien, pero que ya hablaríamos.
¿Y ella? Al principio un poco nerviosa, luego como siempre, narrando su vida con discursillos memorizados, midiendo las palabras. Al final, acabó agotada. La agoté.
Es la típica persona que tiene que ser protagonista, si no, se aburre. Y para muestra un botón, las dos únicas preguntas que me hizo en 15 minutos de conversación: "Ah pero, ¿en todo este tiempo no has tenido relaciones?" y "¿A que te acordaste de mí cuando te pasó eso?" Ella no se interesa por nadie si no es porque ve que se aleja y su ansia de controlarlo todo la empuja a ello. Y yo ya estoy lejos, estoy muy lejos.
El sitio que ella tenía reservado para mí en su vida cuando pasó la primera etapa, la del cuento de hadas, era el de su mascotita masoca culta e inteligente que estaba ahí cuando necesitaba de amor incondicional o halagos profundos, o algún que otro consejo audaz para afrontar algún problema interpersonal (soy increíble dando consejos, ojalá pudiera aplicármelos).
Pero yo no quería eso, yo quería ser la primera, me daba igual ser la única o no. Cuando me dí cuenta de que eso no iba a ser posible jamás de los jamases me rebelé, me encerré en mí misma, y le negué esos privilegios: los de poseerme, tenerme donde quería. Sólo salían cuando mi debilidad me podía.
...Ser quien quiero ser
Dicen los expertos que el cómo te cries en la infancia es crucial para el desarrollo de la personalidad. Yo lo tenía todo: vivía en un pueblo pequeño, en una familia acomodada y estructurada, con unos padres que me querian... Casi el "american dream" español podríamos decir. Pero algo falló. Podría ser el carácter represivo y egoísta de mi padre, la inseguridad y los cambios de humor de mi madre, las burlas a las que me sometían mis hermanos mayores, la soledad en mis juegos, los ocasionales abusos sexuales, la pasividad, la falta de educación y adoctrinamiento en el esfuerzo y el trabajo... Podría ser cualquier cosa y todo a la vez, pero en lugar de victimizarme voy a buscar soluciones.
Cuando me da el bajón no vivo, no cuenta, no hago nada, de pequeña me pasaba el día imaginándome juegos, destrozando cosas, ahora simplemente me paso el dia como un enfermo en cama fumando e imaginando un futuro mejor. No es cuestión de traumas infantiles y de verdaderos problemas psicológicos, es que no estoy acostumbrada a vivir. 25 años autodestruyéndome en soledad, viviendo esporádicamente, esa ha sido mi vida. Soy una solitaria empedernida, a lo mejor ese es mi problema. Cuando una persona se tira 24h en una cama autodestruyéndose día tras día hasta que tiene un compromiso ineludible y puede esconder ese comportamiento, es porque no tiene ninguna persona lo suficientemente cerca de ella como para descubrirlo.
¿Cómo obviar 25 años de soledad y pasar a ser una persona sociable, familiar y amiga de sus amigos? Llamo a mi hermana y no sabemos de qué hablar, no sé nada de mi hermano, vuelvo al pueblo después de meses y mis amigas no cambian sus planes para verme... Y lo peor es que aunque me duela tampoco tomo la iniciativa de interesarme por nadie ni de contar mis problemas ¿Cómo hacerme un poquito más indispensable para todo el mundo al que quiero? ¿Cómo hacerlos a ellos indispensables para mí? ¿Cómo aprender a amar a los que me rodean? La respuesta es simple: esfuerzo.
Otro gran problema en mi cabeza: falta de concentración. Nunca he considerado como problemas mi poco autocontrol ni mi inconstancia patológica porque en realidad son consecuencia directa de ello. Cuando tengo algún desafío al que enfrentarme poniendo en juego mi imagen hacia los demás soy la mejor, siempre he sido la mejor, tengo una inteligencia y una empatía que a veces asustan. Lo hago mejor que nadie y venzo. Pero cuando se apagan los focos y vuelvo a mi guarida, aprovecho el filón que me da la lucidez mental para autocomplacerme felizmente de un lado a otro, mientras lo que está a mi alrededor vuelve a descontrolarse deshaciendo mis perennes planes de tenerlo todo controlado. Cuando no es esto, es la distracción: algo me sobreviene, me embulle, y cambia mis planes. A veces ni siquiera hace falta ningún motivo, me tiendo en la cama un día por simple cansancio a dejar mi mente fluir por donde quiera y dejo atrás mis quehaceres pensando: mañana me levantaré y comenzaré el día con buen pie. Lo peor de esto último es que a veces he estado diciendo "mañana" meses y meses... ¿Cómo controlar mi cabeza para que guíe mis actos a mi favor? ¿Cómo paliar mis impulsos improductivos y autodestructivos para llevar una vida más acorde con lo que quiero de mí? ¿Cómo saber concentrarme en cada momento en lo que estoy haciendo para sacarle jugo a todo lo que hago? La respuesta sigue siendo igual de simple: esfuerzo.
...Porque puede
Ahora que estaba bien, me da un bajó por san valentín y le hackeo el facebook.
Maldita enfermedad esta... si es que realmente es una enfermedad.
Te hace hacer cosas patéticas, vergonzosas, enfermizas... Cosas que cuando las haces parecen justificables pero cuando se voltea la tortilla y te sientes bien y te comportas correctamente, se tornan en tu mente como verdaderamente son: patéticas, vergonzosas y enfermizas... ¿Habéis tenido algún accidente de tráfico? Cuando te acuerdas del momento del choque te sobresaltas, como si alguien de repente te diera un susto. Esto es igual. Si estuviera todo el tiempo depresiva no me avergonzaría, si estuviera todo el tiempo estable no las haría; pero como en esta vida me ha tocado vivir en una montaña rusa tengo que lidiar con esto cada cierto tiempo. Caer y levantarse. Hay una cita que dice que el valor de una persona se mide por las veces que se levanta, pero creo que para todos los que estamos aquí esta frase es poco menos que cruel.
Cada vez que me caigo, cada vez que me hundo en un estado secreto de melancolía, apatía y autodestrucción causado por la ansiedad, lo único que me da fuerzas y que positiviza mi mente es visualizar el cambio, el renacimiento, un proceso que culminará en una escena de película a la que siempre pongo fecha y hora. La escena de ahora es parecida a la que tenía en la última caída y la que me ayudaba a luchar en la época de estabilidad y alta autoestima. Es la misma fecha y la misma hora, pero en lugar de acabar en un final feliz en la que los protagonistas se besan emocionados, ahora es uno de esos en los que la gente sale decepcionada del cine y con la cara larga.
Hay otra persona en su vida.
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