Soyborderline Blogger
Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
siniestra
Reencarnación.
¿Qué será de él?
A veces imagino su vida, esas pequeñas cosas que quizá esté haciendo en estos momentos, la música que ha de estar escuchando: siempre le gustó experimentar grupos o cantantes nuevos nuevos. Han pasado más de 3 años de que nos separamos, tiene una pareja estable, al parecer. ¿Pensará en mí? ¿Se habrá vuelto a enamorar? En días como hoy le doy permiso a mi cabeza para que sueñe. Sueñe con otra vida en donde nos volveremos a encontrar. Sin enfermedad, sin celos, sin pasados. ¿Nos reconoceremos? Quizá...
Pero mientras tanto ocupo mi cabeza con muchas cosas, para no pensar. Una hija, dos trabajos, maestría, un puesto de becaria en una investigación son los motivos por los cuales no han regresado las cortadas. Las últimas fueron el 24 de Noviembre del 2009, hace mucho tiempo ya. Mis alumnos de vez en cuando me preguntan qué tengo en el brazo, solo atino a decir que me "accidenté". Sé que no me creen pero no puedo decir más, no debo decir más. Porque estamos en una sociedad podrida en donde al diferente se le ve con miedo, asco o repulsión.
Mi pareja (si es que todavía puede llamarse así) sigue sin conseguir trabajo, por lo que toda la responsabilidad recae sobre mis hombros. Se molesta si le digo que busque, se molesta si le digo que no quiero que use esta computadora para ver pornografía porque no quiero que se descomponga como la anterior. Sigue conversando con "amigas" y nunca platica de mí, solo las aconseja a que no se casen. No estamos casados y no creo que lleguemos a estarlo. Me deprime un poco el que las cosas vayan mal pero creo que es más por mi hija que por mí. Seguiré aguantando quizá hasta que él se harte y se consiga a alguien más. Yo no quiero estar con nadie, creo que ya empieza a gustarme estar conmigo. Al final, con la única persona que estaremos será con nosotros mismos. Duele cuando no te caes bien, cuando la persona del espejo te ve con ojos de odio, de cansancio, de hartazgo. Pero esos tiempos parece que se están quedando atrás. Ahora me veo más vieja, quizá, con una autoestima estable pero ya no me importa pensar en gustarle a nadie, solo a mí. Y estar bien por mi hija que es lo único que me debe importar.
¿Y dónde quedo yo? Pensando en un futuro, uno que sea mejor para mi hija y sobre todo para mi.
...¿Por qué me siento mal?
Así es, así es, así es, así es... Tun tun tun tun... Como eco se sienten los pensamientos cuando uno está en crisis. Retumban, taladran, insisten.
El ser humano, por historia es social. Desgraciadamente, para lo que estamos en nuestra condición, esto se complica enormemente pues no somos del todo amenos o agradables para la persona promedio. No es que sea presuntuoso decirlo (porque en realidad me complica mucho la existencia), pero he llegado a la conclusión que para que alguien sea mi amigo debe ser lo suficientemente inteligente para no sentirse ofendido por mi manera de hablar o mis constantes cambios de humor. Y eso es algo que jode a muchos. ¿Cuál es el problema con un limítrofe? Que muchas veces (sobre todo cuando estamos en el umbral de una crisis), no tenemos cabeza para ponerle filtro a nuestras palabras y zas, las soltamos como se nos vienen a la cabeza. Eso lastima, pero lo que más duele son las consecuencias de lo que decimos ya que entramos al círculo vicioso de "soy una mierda, un mamón, por eso estoy solo, no tengo amigos", etc... Y vienen las lágrimas. Abundantes y desesperantes: de esas que te hacen sentir ganas de vomitar de tanto llorar o te provocan un nudo en la garganta, como si algo te estuviera estrangulando.
¿Qué pasa después? Recuerdo que hace algunos años la única manera de dejar de llorar era cortándome. Como que distraía mis pensamientos en el ritual de sacar los vidrios, agua oxigenada, gasas, etc. Ahora eso me da flojera, ya no tengo nada que me "consuele" (Aunque ahora a través del tiempo entendí que las cortadas en lugar de consuelo me dejaron solamente marcas). Tengo a mi hija y su sonrisa es quizá lo único que me distrae y me motiva a pensar que vale la pena tener dos trabajos y estudiar una maestría, desvelarme estudiando o aguantar malas caras por mi manera de decir las cosas.
A veces siento que exagero, que todo me lo tomo muy "a pecho", que en realidad esta condición de estar "loca" tal vez nubla mi objetividad y hace que me sienta culpable de todo. Pero por otro lado quisiera pensar: ¡Pues qué carajos! ¡A la mierda la gente, si no les gusta que hablo golpeado no me hablen y ya!
Pero entonces, ¿Por qué me siento mal?
...El tiempo pasa...
... y no los puedo olvidar. (Como dice una canción mexicana).
Siempre es bueno saber que en algún lugar del cyberespacio tengo hermanos en la locura, que pueden entender estos cambios de humor que me parten la madre cada vez que llegan.
Mi vida ha cambiado mucho desde la última vez que escribí. ¡Ya estoy en la maestría! Se supone que está la opción de estudiar un semestre en el extranjero y el primer lugar que pensé fue: ESPAÑA. Nada me daría más gusto que conocer el país de mis amigos a través de los años y las letras. Entramos 28. Hay de todo. Solo un compañero sabe lo que tengo (es psicólogo) y le conté cuando me vió el brazo. Las cicatrices no se borran. Me cuesta interactuar y hay muchas actividades en equipo, a veces siento como que no encajo pero trato de poner de mi parte para no "engancharme" y seguir.
Mi hija ya camina, empieza a hablar y cada día está más grande y hermosa. Definitivamente es lo que me da fuerzas para continuar. Veo su mirada y es como si se recargaran mis baterías. Sigo con su papá, entendí que el amor es una decisión y lo que tengo con él es una estabilidad que nunca había conocido. Me quiere así, con estos cambios de ánimo que a veces solo me hacen sentirme triste sin describir el por qué... Como hoy. ¿Qué siento? Unas ganas de mandar todo soberanamente a la mierda. Pero no puedo, soy el sostén completo ya que solamente yo trabajo. Y eso sumado a la maestría me tiene en un estrés continuo (pero sin cortadas). Y sobre este tema, creo que eso ya quedó en el pasado. Es curioso porque me veo mi brazo todos los días o mis piernas y las cicatrices me recuerdan todo lo que viví y lo que ahora soy: una sobreviviente. ¿Se puede? ¡Claro que se puede! Solo es necesario ocuparse y vivir un día a la vez (si, como los AA). Eso me ha funcionado a mí.
¿Pero qué pasa cuando el día es pesado y vienen esos sentimientos de querer botar todo? Siempre están los espacios como éste donde por más mierda que vea a mi alrededor, siempre me sentiré identificada, comprendida, "escuchada", porque en algún lugar hay quizá alguien que me entiende o que se ha sentido así.
...Cuando ambos seamos gatos.
Cierro los ojos y los tapo con ambas manos, lloro e imagino que cuando los abra estaré en otro lugar, en otros tiempos: con él. No pensé que la infidelidad "cibernética" de mi pareja reviviría en mí recuerdos de César, aquel que me dejó cuando leyó este blog.
Ayer platiqué con una amiga que tenemos en común y me dijo que está más gordo, calvo y narizón. Que "dió el viejazo", después de eso, me desvelé leyendo tooodo lo que he escrito hasta ahora desde aquellos tiempos en los que me inicié en esta página y reviví muchos recuerdos. Este lugar, aunque no lo crean, me salvó la vida muchas veces (y lo sigue haciendo). Escribir me evitó soberanas crisis.
Ahora me siento más centrada, más "madura". No sé qué pasará con mi vida y no siento un ápice de ganas de salvar mi relación, no tengo motivación. Amo a mi hija y mi pareja sigue viviendo aquí ya que no tengo con quien dejarla mientras trabajo. Mi papá sigue de vacaciones aquí y no hemos hablado "abiertamente" de lo que pasó, bueno, hablamos pero no llegamos a ninguna conclusión. Estoy segura de algo: no quiero que después esto sea algo real y que después se le haga fácil ponerme el cuerno físicamente o peor aún, embarazar a otra chava.
Estoy inmersa en un continuo estado de tristeza... Constante, continuo y severo. No siento coraje ni ganas de atentar contra mi integridad física... Todavía. Creo que mi hija me detiene. Necesito un doctor, porque mi adicción al trabajo es demasiada.
Quiero cerrar los ojos y por un momento, solo un momento estar como antes con él. Me anima al menos saber que está bien, que está vivo y en algún lugar respirando el mismo aire y viendo el mismo cielo por las noches. Quizá nos reencontremos en otra vida... Cuando ambos seamos gatos.
...Karma.
Hace 109 días que no me paseaba por estos lares y veo que han cambiado muchas cosas desde mi ausencia. Ahora hay un apartado tipo facebook para describir tu "estado" y cuando puse decepción se coloreó de verde un dibujito que dice "karma". Que curioso, precisamente eso es lo que me trae por aquí, el karma.
Hace años, cuando empezaba mis escritos "bloguescos" y entre rebanadas contaba mis tristezas y desesperaciones hablaba de mis amores y desamores inmersa en una atmósfera de desolación. Hoy, a casi tres años de aquel primera señal de vida en esta página las cosas para mi han cambiado bastante. Tengo más de año y medio de haber dejado los medicamentos y he manejado las cosas bien dentro de lo que cabe. Tuve una hija, me titulé, saqué mi cédula, cambié de trabajo (ahora tengo dos, doy clases en un colegio y en una preparatoria por internet) y estoy esperando que vuelvan de vacaciones en la universidad para iniciar los trámites de maestría.
Decidimos no meter a mi hija en guardería, mi pareja es vegetariano, por lo que quiso que Luna fuera también lo fuera y como aquí en las guarderías las comidas son todo menos vegetarianas, pues él quiso tomarse un tiempo sabático, dedicarse al dibujo y cuidarla. Todo iba muy bien hasta que este viernes descubrí por segunda vez una conversación "cachonda" con una "amiga" que conoció hace algunos años.
No tiene caso repetir aquí las porquerías escritas.
Ya había pasado hace tiempo, cuando estuve embarazada, se lo pasé por mi bebé y porque entendí que a veces una mujer embarazada causa cierta aversión por la panzota, pero le dije que no lo iba a poder aguantar una vez más y pasó, así que decidimos dejar las cosas por la paz y seguir cada quien por su lado.
...Esto no se cura.
Esto no se cura. Mi hija está por cumplir 8 meses y yo cada día me siento más enferma. No he vuelto al psiquiatra, me cambié de clínica y la burocracia del seguro social en mi país ocasiona que todo mi historial tenga que volver a empezar para regresar a las citas. Tengo un trabajo mejor, pero estoy de 6:45 am a 3 pm. En las tardes estoy con mi hija, pero el cansancio es tan inmenso que solo tengo ganas de dormir. La relación con mi pareja es monótona, gris. Ya no hay tiempo para salir, hablar. Él está todo el día en casa, cuida a la niña porque lo decidimos así para no meterla a una guardería, pero el dinero no alcanza y sentir la responsabilidad de tener todos los gastos sobre mis hombros es a veces muy pesado.
Mi padre llegó de vacaciones y con ello más estrés. Habla de dinero, de mi hermana muerta, de la casa que compró y que ya quiere vender para comprar otra; mientras yo no pude hacer trámites para entrar a la maestría porque no tengo dinero para pagar el curso propedéutico. Cierro los ojos y recuerdo tantas cosas que viví que parecen increíbles. Tres estadías en manicomios y varios intentos de suicidio. Mi brazo, tan lleno de marcas añejas que me impiden llevar manga corta al trabajo a pesar del calor.
¿Qué hago? ¿Me mato?
22 de Agosto.
Hace un mes y un día vino al mundo mi hija: Luna Sophia. 49 cm, 3.370 kgs. Sigo sin creer que ese pedacito de carne que pela los ojos y frunce el ceño cuando le doy de comer salió de mi ser.
¿Qué se siente? Dolor. Bueno, primero miedo, pánico en las vísperas por el día. Ya en el hospital empezó el dolor, pero fue emocionante imaginar que pronto la tendría en mis brazos. Tuve que explicarle a varias enfermeras (empezando por la que me puso el suero), el motivo de las cicatrices en mi brazo: "tengo una enfermedad, borderline". Y escuchar después la lista de recomendaciones, que si los cuidados por los riesgos de una depresión post-parto, que si ya me está viendo un doctor, que si dejé mis medicamentos, en fin...
No he vuelto al psiquiatra, he estado bien. Tranquila, mi hija es el mejor de los antidepresivos. Me hace fuerte, me hace reír. Hice mi examen profesional el 22 de julio, con una panza de ocho meses de embarazo, hoy hice el trámite de mi título y lo que sigue es buscar un trabajo mejor: por mí, por ella, por él. Por mi familia. El amor es sin duda, la mejor medicina para estos padecimientos. Pero un amor realista, maduro, creo tener eso por primera vez.
¿Cómo estoy? Tranquila, creo que esa es la causa por la que no había vuelto a escribir. Un fuerte abrazo a los viejos amigos que conocí por estos lares.
¿Problema hormonal?
Hace un par de semanas, la mamá de una amiga me dijo que sería bueno considerar la posibilidad de que mi problema fuera "hormonal" más que otra cosa. Que igual no soy "Borderline" sino solo una pobre "desequilibrada hormonal". Su hija (estudiante de psicología) secundó la opinión, puesto que dijo que es muy difícil hacer un diagnóstico de ese padecimiento en este país. Que es necesario hacer pruebas físicas además de las psicológicas (cosa que nunca me hicieron) y que por el cambio drástico con el embarazo (disque ahora ando siempre de buenas) podría ser entonces algo físico nada más.
Hablé con una psicóloga clínica, compañera de mi trabajo y me regresó a mi "realidad". Ya que me dijo que si es posible diagnosticar TLP con los comportamientos, mediante cuestionarios, además de que el psicoanalista que me trató era especialista en TLP; me hubiera canalizado con otro tratante en caso de que lo mío hubiera sido otra cosa.
Pero ayer... Tuve una "regresión" a aquellos estados de ánimo que me hacían encerrarme en el baño con la única intención de llorar. Por primera vez en estos 5 meses de embarazo, quise sentir otra vez la dulce caricia helada de una navaja sobre mi piel. ¿El motivo? Alguna estupidez. Avalancha de nimiedades. Y descubro que mi autoestima no es la fortaleza que había creído construir.
Mi pregunta es... ¿Por qué alguien guarda fotografías de amores pasados? ¿Por qué tener en facebook viejas conquistas? "Son mis amigas... es la respuesta".
No hay comentarios, sabía que este tiempo de "bonanza" se iba a terminar. Siento como si algo se hubiera roto. ¿Qué se hace en esos casos? Las fotos siguen en la caja, los contactos en su fb.
...Adios Vacaciones.
De regreso a la normalidad. Terminaron nuestras vacaciones y bendito Dios no hubo mareos en el camino de regreso (porque el de ida estuvo...).
Regreso con pilas recargadas, con muchas ganas de seguir "echándole ganas", motivada hasta el cielo por este amor que me impulsa a querer ser más y lograr muchas cosas. Mi compañero es mi confidente, mi amigo, mi pareja, mi amor. Cada día despierto con un poco más de cariño. A veces sigo sin creer que dentro de mí hay un corazoncito latiendo y esperando salir. Es emocionante ver como mi panza crece (y mis bubis con ella jaja).
¿Cambios en mí? No muchos, este embarazo me está cayendo de maravilla. No he engordado como dicen que una engorda; aunque apenas van 4 meses, a estas alturas mis pies ya deberían comenzar a hincharse, cosa que no ha sucedido y me parece genial, tampoco me han salido manchas en la piel o el conocido "paño". De repente como que me dan unas punzadas cuando me agacho a tomar cosas, pero ya estoy aprendiendo a moverme lento. Sigo sin altibajos emocionales; cosa que en gran medida se la atribuyo al enorme apoyo que recibo de parte de mi pareja.
Otra cosa que me está ilusionando mucho es que ya me dieron la carta de liberación de servicio social. No sé si eso se haga en sus países, pero aquí en México para los trámites de titulación de licenciatura es necesario cumplir con determinadas horas de servicio social; ya sea en alguna dependencia de la institución o empresa. 450 hrs. Las cuales empecé en el 2005 y tuve que suspender en el 2006 porque me internaron. En esa ocasión, perdí también el semestre. Ya en el 2007 que regresé a la escuela tuve que empezar nuevamente el trámite pero en otra plaza; situación que me ocasionó tantos problemas que gracias al cielo se pudieron resolver y después de 2 años de trámites para recibir mi carta de liberación, ¡por fin me la entregaron!
¿Qué sigue? Por lo pronto, la próxima semana solicitaré una carta de pasante y entregaré mi protocolo de tesis para revisión. Siento ilusión y muchas ganas de cumplir con esta meta. Lo mejor es que lo más difícil ya pasó: recibir la carta de liberación del SS. Y si todo sale bien, pronto seré ¡por fin! Lic. en Fïsica.
...Mi bebé.
Estaba leyendo mi última entrada de hace casi dos meses. Hoy estamos en Veracruz, vinimos de vacaciones a visitar a mi hermana. Vino también mi papá. Recuerdo aquellos escritos que llegué a hacer desde acá algo deprimentes. Ahora vengo acompañada y me levanto entre 7 y 8 de la mañana y lo acompaño a tomar café. Me dan ganas de salir y conocer con él lugares en donde no estuve. Me despierto de buenas y me voy a dormir de buenas. Creo que este embarazo me ha caído de maravilla...
¿Y cómo va el bebé? Pues la semana pasada, antes de venir de vacaciones fuimos con la doctora y nos dijo que hay 80% de probabilidad de que sea niña, que se mueve mucho; señal de que va bien y de que yo también estoy bien. Con el loquero no he ido, no he sentido necesidad... Hasta ahora.
¿Mi trabajo? El 15 de febrero me regresaron a dar clases. Nunca me dieron un pretexto real para quitarme la coordinación. Fui a conciliación y arbitraje y me dijeron que les convenía más liquidarme o cambiarme que dejarme ahí y esperar a darme mi incapacidad. Preferí el cambio de puesto. Y no tanto por seguir en ese trabajo; sino por seguir "trabajando". Sobre todo por los antecedentes de crisis que he tenido cuando no estoy haciendo nada.
Hasta ahora, las cosas con el papá de mi bebé van de maravilla. Ya vivimos juntos. Se levanta todos los días conmigo y me hace de desayunar mientras me baño. El trato es que los fines de semana me toca preparar a mí. Me dice "mamá" y yo a él "papá". Es la paciencia encarnada con pelo largo, barba y bigote. Lo amo tanto. Le habla a mi panza y en mi diario escribimos los dos. Me siento en la mejor etapa de toda mi vida.
Pero siempre viene el... "¿qué pasará después?"
...He vuelto.
Hola nuevamente.
No había tenido oportunidad de escribir, puesto que me mudé con el papá de mi bebé y ya no paso mis noches solitarias en las que solía escribir.
He pasado muchas cosas desde aquel 2 de enero donde les conté que estoy embarazada. Son demasiado los sentimientos. Se multiplican las sensaciones, el aire huele diferente, los colores son más nítidos, los sabores ¡extraordinarios! Nunca imaginé que dejaría el cigarro y el café, cuando solía fumarme casi una caja diaria y tomar entre 3 y 4 tazas. Y lo hice, sin ser algo que me causara alguna complicación.
Pero, ¿cómo me siento? Esa es la pregunta más complicada. Desde el 2006 tomo medicamentos para controlar este "padecimiento" tortuoso y complicado. Y tuve que suspender todo de tajo para no afectar al bebé. Trato de controlar yo misma todas las ideas, recuerdos, imágenes que taladran mi cabeza al mismo tiempo. La ansiedad a veces es desgastante. Digamos que si normalmente dicen eso de que las embarazadas exageran muchas cosas por las "hormonas" en mi caso esa frase se triplica. Como que los medicamentos aminoraban mis sensaciones para muchas situaciones. Ahora todo lo siento a flor de piel... Y eso muchas veces no es bueno.
Quiero pensar que esto será bueno, que podré ser una buena mamá. Pero la verdad es que el pánico me gana ahora. Nunca imaginé que yo podría tener hijos y menos que sería con alguien con quien llevo 2 meses y medio (poco más de lo que tengo de embarazo). Nunca me ha visto en una crisis, no han regresado las cortadas pero de vez en cuando me someto a la fantasía de terminar con mi vida. Pero este bebé me despierta de una cachetada y me vuelve a la realidad. Tengo mucho miedo de no poder ser lo suficientemente fuerte para él.
Fluye.
17 días. Siento que el amor fluye por cada centímetro de mi cuerpo. Me siento tan renovada, llena de él, de mí, de nosotros. "Nosotros". Se lee bonito y se escucha mejor. Poco a poco se va yendo el miedo a una inminente discusión. Pero ¡he roto el récord! Normalmente a los 10 días ya estoy discutiendo y mandando todo al demonio. Pensando en la inminencia del fracaso. Pero ahora no. Somos novios, a los ojos de nosotros mismos y de los que nos ven en la calle. No lo somos "de palabra" porque sigue esperando el momento indicado (según él). Es tan detallista que quiere un momento especial.
Yo todos los momentos los siento especiales. Los desayunos, el café en el receso, que me lea la jornada mientras manejo, un juego de futbolito, verlo dibujar.
Mi diario... Hasta eso es diferente. Ahora es un "diario a cuatro manos". Pinta dibujos en los márgenes, yo escribo alrededor. Escribo sobre mí y mis deseos, sobre él y los instantes que disfrutamos juntos. Me siento plena en todos los aspectos. Creo haber encontrado a quien tanto esperé y vaya que he descrito eso desde que comencé a escribir aquí (más en mis cuadernos); él es así. Diferente a mí, historiador desde la infancia, revolucionario por convicción. Sus ideas me inspiran a ver a los alumnos como personas individuales y no como clientes, lo que hacen todos como administrativos.
Hoy me siento bien.
¿Cuánto tiempo?
Quiero estar bien sin medicinas, pero no puedo. Mi cabeza piensa muchas cosas al mismo tiempo y me desespero. No hay lágrimas como antes, no puedo llorar. Creo que eso es peor porque las siento atoradas en la faringe, justo abajo de donde los hombres tienen la manzana de Adán. No sé el motivo de esta ansiedad. Estoy bien en mi trabajo, me siento tranquila. Pero es así, describo este sentimiento como tristeza, pero no es eso, es más una melancolía.
Hoy me dijeron que el motivo por el cual quiero empezar esta relación es más el miedo a estar sola que otra cosa. Dos personas, no sé si porque les intereso como "algo más" o porque en realidad les preocupa mi bienestar.
El primero, me dijo que lo que buscaba en alguien era que me recordara cosas de mi pasado, como cuando me enteré de que el pintor había estado hospitalizado igual que yo y como por arte de magia me interesó. Ahora, según él, me interesa este tehuano porque jugar con él a los futbolitos revive mis añoranzas de la adolescencia. Lo llamó hedonista y valemadrista. El segundo, me dijo que busco tapar mi soledad, que no me doy cuenta de que solo me quiere para "pasar el rato".
Lo único de lo que estoy segura es de que ayer y todo el fin de semana fue como si me hubiera desconectado de todo y de todos. No necesité sentirme triste para sentirme viva. Su compañía me hizo más fuerte, sus palabras llenas de amor y cursilerías me hicieron sentir más viva que la más honda de las cortadas.
Quizá es muy pronto, tal vez me estoy precipitando en un sentimiento que pronto podría terminar.
...Relaciones interpersonales caóticas.
Leyendo un comentario de mi buen amigo Escher caí en cuenta de algunas cosas... Siempre escribo cuando me siento mal. O al menos, la mayoría de las veces. ¿Y qué otra constante existe? Que siempre me siento mal por el lado "amoroso", o afectivo de pareja. "Relaciones interpersonales caóticas" es lo que siempre salta cuando busco información sobre este padecimiento.
La enfermedad que padecemos es confusa. Se mezcla o mimetiza dependiendo de nuestro entorno. Yo no escribo sobre mi trabajo porque es en lo único que me siento "bien". A pesar de tener algunos conflictos, pero entiendo que en todos los trabajos los hay. No hablo tanto de mi familia porque no está conmigo y porque en ellos no veo el apoyo o comprensión que a veces requiero. ¿Amigos? Los tengo, pero mi sobriedad no me permite muchas veces salir a fiestas, no me gusta mucho, soy más de estar en casa.
Entonces me pregunto, ¿por qué los hombres son mi tormento? Supongo que porque yo lo he propiciado. Me he centrado tanto en ese aspecto de mi vida que ahora no creo que pueda existir una relación "sana" para mí; sino que todas tenderán al fracaso. Predisposición quizá. Hoy me siento bien. Contenta, se asoma detras de todas estas nubes en las que me siento flotar un ápice de felicidad. Soy más centrada que en años anteriores, más madura quizá. Hago lo que me gusta y siento a mi lado a alguien que me quiere así: loca.
Pero no me entrego. No me doy. Porque el amor lo supongo como un pacto, y hasta que no me conozca toda no podrá saber si puede estar conmigo.
¿Qué pasa por mi cabeza? A veces viene mi ansiedad. Llevo casi 3 semanas sin tomar pastillas, no me he dado de alta con el seguro de mi trabajo por lo que no he ido al loquero. El psicoanálisis se me hizo basura o por lo menos no me satisfizo como yo pensé. ¿Es posible vivir sin medicamentos? ¿Sin terapia? Ya lo veré. A ratos, cuando mi cuerpo empieza a temblar por la necesidad de sedantes, siento miedo. A veces, cuando mi cabeza empieza a repetir frases o a pensar muchas cosas a la vez me entristezco, pero soy fuerte. Quiero intentar terminar este año así, sin nada. Ya en enero veré si regreso a los medicamentos, doctores y todo eso que me ata.
...Pánico.
Me siento perdida, tengo miedo de empezar. No quiero, no puedo, no creo en mí. Mi familia es un caos por la muerte de mi hermana. Me cansa hablar de eso, quizá ya es trillado.
¿El amor? ¿Es posible? ¿Existe? Estoy hundida, estoy perdida. No quiero creer en la posibilidad de querer, de enamorarme otra vez. Ya me cansé. Quiero despertar mañana y decirle que no, que mejor no. Que no quiero "conocerlo" que no me quiero enamorar. Que conmigo no tiene caso, que mis laberintos me tienen perdida y mis crisis ya empiezan a asustarme.
El viernes salí con el que creí un buen amigo, tehuano, terminamos pasando todo el fin de semana juntos. ¿Impulso? ¿Necesidad de afecto? Y vienen las preguntas: ¿Y si hace eso con todas las mujeres que conoce? ¿Y si se cansa? Frases trilladas que retumban en mi memoria desde mi primera relación. El pintor me quiere, pero lo desquicia mi locura. Quiero estar sola, pero viene navidad y seamos sinceros, somos seres sociales.
Ansío escapar de este cuerpo, con todas mis fuerzas, con todas mis ganas. No quiero pensar, no quiero ir a trabajar a un lugar donde me critican mi forma de decir las cosas, mi acento. No quiero, no quiero. Mis manos tiemblan.
Mi lado enamorado quiere hacer las cosas bien, desea y anhela enamorarse de este tehuano amoroso y curso. Pero la otra parte, la que está cansada, me dice que la gente no cambia. Que alguien que no puede decir que no, puede caer en la tentación de la promiscuidad en cualquier momento. Y no quiero eso para mí. Quiero un amor para toda la vida. Soy una mujer, debo pensar como tal.
...Malas compañías.
El martes se fue mi padre a Veracruz. Regresé a casa, a la sombra de mi pasado y a descubrir que el rojo es uno de mis colores favoritos. Adrenalina que calmó mi dolor. Y empezar de cero otra vez, en esta ocasión fue en la pierna, cortadas leves pues no tengo tiempo para ir al hospital a buscar suturas. No me siento de lo más orgullosa, pero en ese momento lo necesitaba. Fue lo único que pudo mitigar el nudo que traía atorado en la garganta desde que llegó mi papá.
Mi "pareja" reaccionó mal. Un amor es para estar en las buenas y en las malas. En mis momentos felices, pero también en los tristes. Yo si soporté sus crisis, yo si lo apoyé cuando se puso mal tantas veces y resistí una vez más empujones y jaloneos como con mi primer amor. Pero no pudo estar conmigo en la primera. Quise desahogar mi llanto atorado, el de todos estos días que estuvo mi papá aquí y no me dió oportunidad, solo interrumpía para decir que el pasó por peores cosas cuando su hermano murió. Yo entiendo que el sufrió mucho; pero ahora, la que está pasando por una muerte reciente ¡soy yo, carajo! Hay momentos en los que sólo necesitamos compañía, no palabras, no regaños, menos consejos. Solo compañía. Él no supo ser eso.
El martes en la noche que le hablé y le dije que ya había arreglado las cosas "a mi manera" me colgó. Más tarde envió un mensaje diciendo que se había cortado la frente con un cúter. Para que yo viera que "no era la única que tenía problemas". Ayer llegué al trabajo y lo vi sin rastros de nada. ¿Entonces solo lo hizo para hacerme sentir culpa? Yo no puedo lidear con culpas de otros, con las mías tengo suficiente. Pero no entiendo entonces por qué extrañar algo que desde un principio estaba destinado a irse directito al excusado.
Y lastimosamente estoy soltera otra vez. Deseando un ancla, cariño, mimos. Porque no creo en la mierda de "date un tiempo sola, conócete". Tengo 8 años viviendo sola, estoy bien, me gusta mi trabajo, me acepto y me gusto yo. ¿Entonces por qué coños no puedo encontrar una pareja estable? Los busco locos.
Porque la gente normal es muy aburrida.
27 primaveras.
Está por terminar mi cumpleaños número 27. A las 11:30 pm de ayer recibí un mensaje de un amigo de Mérida, a las 12 exactas mi amor, 4 am un ex maestro mío de la facultad que terminó siendo de mis mejores amigos aquí en esta ciudad; a las 7 mi madre me llamó desde Phoenix, 8 am mi hermana que vive en Veracruz y al mismo tiempo la que vive en Sonora me mandó un mensaje, media hora después me llamó la novia de mi apá. Mensajes de amigos lejanos, correos, notas sin conexión en el messenger deseando felicidad, buenos deseos en el facebook, llamadas.
En el trabajo lo primero fue un ramo de flores gigante de parte de la directora. Unos chocolates de unos ex alumnos, un pastel de parte de los maestros y más alumnos que me decoraron mi oficinita con globos y una cartulina rodeada de post-its. ¿Lo más inesperado? Mi pareja me regaló un retrato a lápiz de una foto que tenía de mi hermana, una foto que tomó de mi cartera sin que me diera cuenta jeje.
Pero sin duda, lo más especial fue la compañía de mi padre y recibir el primer abrazo de él.
A pesar de la mierda que siempre suelen ser los cumpleaños, de ese sentimiento de desolación que queda al final del día, me la pasé bien. Con todo y estas ganas enormes que tengo de llorar y escupir con eso la tristeza que he tenido que esconder durante todo el día. Por ver a mi padre triste, por escucharlo hablar a cada instante de mi hermana. Vi en un programa que el luto tiene 5 etapas:
1) Negación. 2) Rabia. 3)Negociación. 4)Depresión. 5) Aceptación.
...Un año en soyborderline.com
En México sigue siendo 17 de Noviembre. Hoy cumplo un año de haberme topado con esta página mientras divagaba sobre mi transtorno en la víspera de mi cumpleaños. En un año, he cambiado muchas cosas. César dejó de ser mi tormento, mi amor. Ahora ya no lo veo. Dejó el café o al menos lo evita en las horas probables en las que yo puedo ir. Ya tiene una nueva relación, al igual que yo. Aunque sigo con mis reservas, mis miedos son tan grandes que prefiero no entregarme completa y perdidamente como antes.
Mi apariencia también es diferente, al igual que la de esta página. Ahora mi cabello es más largo, los tacones son parte de mi atuendo y el maquillaje mi máscara para la distimia. No me dan crisis porque no me doy tiempo para eso. Creo que en este año solo tuve 2 que me llevaron a lesionarme. ¿Lo más doloroso? La partida de mi hermana.
¿Cosas buenas? El ascenso en mi trabajo y el enorme goce que me provoca seguir en contacto con mis alumnos y ahora ser el puente de todos los demás con los maestros. En este año crecí profesionalmente a zancadas y me siento muy contenta por eso. Aunque sigo con la idea de que tengo que titularme y lo tengo presente; pero la verdad es que no he tenido tiempo. Espero en mi segundo aniversario aquí platicar sobre eso. Jeje.
Ahora vivo en una casa, ya no en departamento. Aunque es chica, Fidel tiene un patio grande a comparación de donde vivía antes. Fidel, mi eterno compañero. Un perro le pegó las garrapatas y me hizo llorar. Pero dos visitas al veterinario y una ampolleta lo aliviaron. Ahora hasta un sueter tiene y ya empieza a crecerle el pelo otra vez.
Mi mesa ya es un comedor para 6 personas. Tengo sala. Ha quedado atrás aquella silla de plástico y la tabla que solía poner encima de un bote para comer. Sigo siendo desordenada, no lo niego; pero en un espacio mayor. ¿Mi oficina? Parece una extensión de mi hogar. Papeles por todos lados, post-it pegados en todo el monitor de mi computadora con notas pendientes y frases cursis de mi pareja. Mis amigos saben mi problema y me apoyan y aceptan así. Soy muy afortunada.
...Mi padre.
Mañana llega mi apá a pasar mi cumpleaños conmigo. Desde el año 2000 no sucedía eso. En el 2001 vine a esta ciudad a hacer el examen de admisión para la licenciatura. Un 17 de noviembre fue el examen y tuve que pasar mi cumpleaños aquí, 18 de noviembre.
Siempre que me preguntan por qué me vine tan lejos a estudiar, contesto que por el clima. Aunque la verdadera razón haya sido la mala relación que tenía con toda mi familia. Nunca encajé. No fui una "niña normal". Aun me retumban en la cabeza frases tan volátiles que se me quedaron tatuadas. "Con ese pinche carácter que tienes te vas a quedar sola". Esa es la que aun me lastima. Mis ojos se llenan de agua.
Hoy, 8 años han pasado desde aquel primer cumpleaños lejos de mi familia. Cambios radicales, ausencia de pasteles. El cielo me regaló lluvias de estrellas a cambio de velitas. El martes será el tradicional paseo de la facultad para verlas. Madrugada de mi día. Yo estaré con mi padre. El que ahora veo como mi ejemplo, mi mejor amigo, mi fuerza y mi soporte ante esta enfermedad. Mi principal preocupación después de lo que pasó con mi hermana. Trataré de propiciarle una buena estadía.
¿Y mañana? Será un día difícil para mi pareja. Mañana se cumplen 10 años del fallecimiento de su hermano. Hoy lo vi llorar al recordarlo. Yo sigo en la primera etapa del luto, la negación.



