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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
Caminar de puntillas
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Hay veces que siento que por la vida tengo que caminar de puntillas, porque a paso que doy voy dejando huellas que no se borran. Tengo la sensación de que voy caminando por la arena de la playa y que las olas del mar nunca llegaran a mí para borrar mis pasos.
Nunca sé como acertar para que mi forma de actuar no sea mal interpretada, tengo el “don”, gracias a este trastorno, de que todo lo que hago o digo es dicho por mi parte enferma . Para mi no hay una oportunidad, ni un perdón sincero, siempre salen a relucir mis “andadas” como dice mi psiquiatra. Mis malditas “andadas”, esas que dejan las huellas en mi playa particular en la cual las olas se ríen de mi a cada paso que doy.
Llevo toda mi vida caminando con miedo, intentando hacer lo que se supone que debo hacer ¿y que es lo que se supone que debo hacer? Ya no lo sé. En algún lugar me he perdido, no sé en que punto he dejado de ser yo para convertirme en una persona que hace y dice aquello que otros quieren oír, aun así no deja de ser curioso que no valga para nada.
Cuando hago lo que quiero, cuando confío en mi y en mis deseos las cosas se desmadran, todo se tiñe de negro y me veo dando explicaciones absurdas de todo aquello que he decidido hacer. Al final nuevamente vuelvo a sentir que mi vida no tiene sentido, que vivo la vida de otra persona y que jamás conseguiré acertar.
¿Por qué me preocupa esto? Porque no vivo, porque estoy en un estado de alarma continua, porque la desconfianza que tengo de mi misma me hace dudar a cada paso que doy. Mi inseguridad se ha convertido en una ansiedad crónica y a una sensación de transparencia de mi propia persona.
Así que cuando hago algo, lo que sea, mi cuerpo y mente reaccionan de una forma muy desagradable. Sudo, tengo palpitaciones, tengo pánico y dudas, muchas dudas.
Mi padre ya me lo decía “Nadie te soportará” “Nadie querrá estar a tu lado nunca”. Ha pasado el tiempo y veo que de alguna manera ha sido un profeta y maldito profeta o posiblemente un hechicero maligno que me ha marcado como maldita para el resto de mis días.
Esto ya no tiene que ver con lo que siento, porque he dejado hace bastante tiempo de pensar que todo lo que hago es debido a este trastorno. No me puedo permitir ser tan débil y estúpida.
Soy una persona, un ser humano… lo decía el hombre elefante para recordarle al mundo que al margen de su deformidad el era igual que el resto y eso es lo que intento hacer, pero… no funciona. Tengo el estigma de la enfermedad mental grabado al rojo vivo en todo mi ser, la gente se cree en el derecho de decirme como debo actuar y reprochan todo lo que hago. He descubierto que aun haciendo lo que cada uno me pide que haga, no es suficiente. De hecho en algunas ocasiones creía que estaba haciendo las cosas como se “deben” hacer y al final he terminado llorando desconsoladamente por la impotencia de darme cuenta que tampoco así había satisfecho las expectativas.
Y ya no sé si vivo en una pesadilla o en el mundo al revés, a veces creo que de algún lugar saldrán cámaras de televisión para decirme “esto es una broma de la TV” y yo pondré cara de póquer y terminaré riéndome de mi desgracia. Esto no puede ser real, no puede ser que viva en un sin vivir, pidiendo perdón a diario, disculpándome por respirar. Si hago una cosa …. esta mal hecha, si hago la otra… también esta mal, pero si hago lo que se supone que cualquier “normal” haría … entonces es peor.
Eso si, los años pasan y aquellos que criticaron cosas que hice porque no tenia mas remedio que hacer, están haciendo exactamente lo mismo que yo en su momento… pero ellos pueden, ellos tienen mil motivos absolutamente validos para hacerlo. Y es cuando me desoriento y me pierdo, pienso que no tengo realmente ninguna oportunidad de rehacer mi vida, de construir algo sólido porque vivo entre arenas movedizas.
Entonces… es cuando empiezo a caminar nuevamente de puntillas.



