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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
CRECIENDO SIN PAUSA
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Volví a casa el 18 de julio. La estancia en Barcelona fue según lo previsto y tengo la impresión de haber regresado con los deberes hechos. Escribí desde Barcelona un pensamiento titulado "¿¡Dónde coloco la lámpara!?" que no hubo forma humana de que saliera editado. La verdad es que me protegí porque no podía permitirme una recaída distímica y mucho menos en el alcohol. Afortunadamente, ninguna de las dos cosas sucedió y mi padre estuvo cuidado por mí todas las noches durante el mes que pasé allí. Él abandonó el hospital a los 3 ó 4 días de mi salida y está aguantando en casa. Su herida de la amputación de la mitad del pie es de difícil cicatrización debido a la diabetes y además tiene una nueva llaga en el talón. Aal menos ahora no sufre las enormes desorientaciones que padeció en el hospital.
La primera semana en mi ciudad fue estupenda. Yo había previsto volver el 18 porque un mes me pareción un período prudente. El día 19 ya estuvo en casa un hombre que me sorprendió muy gratamente dos semanas antes de irme. Se trata de alguien a quien conozco hace mucho tiempo pero de quien no tenía la menor sospecha de que le gustara ir con hombres. Fue increíble en todos los sentidos: amable, cariñoso, viril y un torbellino. Pero después de varios encuentros ha desaparecido y no contesta ni a llamadas ni a mensajes. No lo entieno porque él también disfrutaba cuando estábamos juntos. La verdad es que en él hay algo que no encajaba desde el primer día, una especie de desajuste económico que no coincide con sus 2 empleos actuales. Es más, en uno de ellos le pagan por día, con lo que parece muy extraño que siempre dijera que no tenía dinero. Desde luego nunca me pidió nada aunque insinuó, la segunda vez que nos vimos, algo así como que no le apetecía seguir viviendo con su madre a causa del materialismo de aquélla. Le adverti que yo no era bueno en la convivencia y que me gustaba vivir solo. Él lo entendió. Comenté, en otra ocasión, que si seguíamos viendo Dios diría a lo que él añadió que todo se andaría. Nos vimos otra vez y quedó conmigo para el día 27, y hasta hoy, desaparecido en combate. ¡Ah!, olvidaba decir que la persona en cuestión fue muy jugadora en su día y que a consecuencia de éso perdió a su novia y el piso en el que iban a vivir. Por mi experiencia cercana puede que en realidad esté jugando y lo niegue como tantos adictos. No sé cuál será su circunstancia en ese sentido pero me siento decepcionado.
El otro joven dio señales de vida estando yo en Barcelona. Llamó desde un número que yo no conocía y amenaza con volver por aquí y quiere quedarse en mi casa. Me presentó a una chica como amiga y no ha parado de llamarme desde que regresé aunque no he contestado a sus llamadas. Además, he sabido algo sobre su pasado reciente que me repugna profundamente. Estuve con la psicólogo y me dijo que me encontraba cada vez mejor, tomando decisiones normales ante las que antes mostraba dificultades. Tiene razón: he crecido mucho en los últimos meses a pesar de que los últimos días me sienta un poco bajo por las dos últimas razones que, como véis, siempre tienen que ver con las emociones. Shalom y salud para todos



