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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
Demasiado ocupados
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Se ha abierto nuevamente una puerta que pensé que nunca más se abriría. Una puerta donde habían habitado aquellos fantasmas conocidos y que ahora mi única labor consistía en aprender a cerrarla y dejar todo lo malo allí dentro. Era como la puerta de ese Ático que tanto miedo nos da cuando somos niños, de ese lugar que nos intimida y nos invita a mantenernos lejos. Donde no jugaríamos nunca.
Hoy ni tan siquiera intuía que habitaban más seres extraños, más fantasmas, pensaba que no iba a tener que enfrentarme a cosas nuevas, pero la vida nunca deja de darme sorpresas.
Mi mente es como un ente que tiene vida propia y me mantiene al margen de ciertas cosas, de algunos recuerdos y de alguna manera se lo agradezco. Pero no me parece justo que ahora me invite a que este nuevo estreno, donde veo todo en primera plana, donde existen los sonidos y olores de una forma intensa y casi cruel.
Hoy he tenido cita con mi psicóloga, tenia la esperanza que si chacal entraba todo iba a ir mejor, necesitaba que estuviera cerca de mi, mas ahora que mi fuerza no es la de siempre, pero ha dicho que no. Mi psicóloga ha dicho que no podía entrar, que era mejor saber el motivo de su participación antes de que entrara. Mi respuesta ha sido sencilla, creo que es necesario, creo que a ambos nos vendría bien. Me ha ignorado y ha hecho las preguntas de siempre, ha puesto la misma cara de sorpresa a cada frase mía, me ha compadecido como si fuese una pobre enferma. Aun así eso es lo de menos, lo peor ha sido que abrió una puerta en mi mente y me ha dejado terriblemente asustada, pero no solo eso… es que la ha abierto y ni tan siquiera se ha dado cuenta y lo peor de todo es que tampoco ha sabido conducir la conversación hacía ningún sitio. He salido de su consulta con un peso enorme a cuestas, un peso que no sé como llevarlo, no sé como asumirlo, no sé como hacer para que ese peso no me haga caer.
Ese peso se llama “nuevos abusos”.. sí .. 3 nuevos abusos de diferentes “personas” de diversas edades.
Estos nuevos abusos sucedieron cuando yo tenía entre 8 y 9 años. Vivía cerca de un mercado y mi vida consistía en pasear por los puestos y ver como aquellas personas vendían sus productos. Pasaba mucho tiempo en ese mercado y no era porque quisiera estar en esa inmensidad de puestos de verduras, huevos, carne, pescado, etc….etc…
El novio de mi madre alguna vez me había echado de casa porque le molestaba, muchas veces discutían y se pegaban, se amenazaban y habían golpes, se rompían cosas y entre tanta violencia aparecían cuchillos y objetos con filo. Recuerdo que en una ocasión mi madre se había cortado la zona de las venas y a su vez su novio la recriminaba, recuerdo empujones, sangre, gritos y yo allí viendo todo esto. Entonces me echaban de casa y se dedicaban a hacer sus escenas por la ventana. Mi madre se asomaba gritando, su novio luego se asomaba con un cuchillo para decirme que mataría a mi madre… y mientras tanto yo… estaba allí, solo tenía en mi cabeza cuidar de mi hermano que para ese entonces tan solo tenía 5 años y para mi era fundamental protegerle y evitarle aquel espectáculo.
Que podía hacer yo además de pasear sin rumbo por ese maldito mercado, paseaba esperando a que en algún momento se acordaran de mi, de mi aunque fuese para darme de merendar, para dejarme ir a mi habitación y refugiarme en algún lugar que no fuese ese inmundo mercado.
Pero como era de esperar, más aún cuando llevas directamente a la boca del lobo a un cordero… un lobo me mordió. Sí otro lobo más y otro más y otro. Uno era el del puesto de huevos, un hombre que trabajaba junto a su mujer, el me metía en la parte trasera de su puesto para enseñarme a hacer cucuruchos de papel para que la gente pudiera llevarse los huevos y aprovechaba para manosearme y decirme cosas que recuerdo con mucho asco. Otro un tal Esteban, un chico de unos 25 años, el típico buenazo que hace recados a todo el mundo, un hombre servicial y educado. El otro lobo.. en realidad fueron dos, eran dos jóvenes de unos 16 años, aprovecharon todo mi desamparo para sofocar sus pensamientos y acciones.
Así que hoy no se como asumir tantas cosas, tengo mal color, mala cara, tengo el corazón roto y el alma hecha un estropajo. Es demasiado… Compadezco a esa niña que en realidad soy yo, me doy una pena infinita y me gustaría haber estado allí para ayudarme, para haber evitado todo aquello que me sucedió.. pero era imposible estar, los que debían cuidarme…. Esos estaban demasiado ocupados.



