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La enfermedad caminaba conmigo y no lo sabía

Escrito por Faora
Faora
La vida no es todo alegría y color, es un lugar horrible y por muy duro que sea
El usuario no esta conectado
en Sábado, 12 Febrero 2011 en

Antes pensaba que mis acciones se debían a que era rara,sentía dentro de mi que yo no era como los demás, tan solitaria, tan observadora, tan extraña. Me sentía como si yo no perteneciera a este mundo, como si fuera de otro lugar y no sabía como había ido a parar a donde me encontraba.
  Las relaciones con los demás nunca fueron buenas, siempre me sentía desplazada y lo que era peor, ignorada, parecía que nadie me tomaba en cuenta, que solo era una sombra entre ellos, me sentía como un objeto de decoración en una esquina. No entendía el porque de las cosas y las preguntas que me hacía eran muchas, pero rara vez encontraba respuesta.

 Desde pequeña siempre había ayudado a la gente, no importaba que yo no estubiera bien, ver una sonrisa para mi lo era todo. Solía contar historias que me inventaba al momento, solo para que la persona sonriera y se olvidara de sus miedos y tristezas, pero yo seguía sintiéndome sola y triste.

 Me daba cuenta que siempre lo daba todo pero que no recibía nada y lo poco que recibía eran desprecios por ser tan callada y tan extraña a vista de otros, nadie quería estar conmigo nunca, eso me hizo más solitaria aun, siempre en la nube, imaginando un mundo donde todo era hermoso y nadie me descriminaba.

 No se cómo pero siempre me metía en lios y algunos bien gordos, me convertí en alguien muy mentirosa y desconfiada, aun asi mis intentos por hacer alguna amistad caían en sacos rotos,toda persona que conocía no me terminaba de gustar,siempre me decía que algo tenía que no me gustaba,quizás la desconfianza me hacía pensar mal de todo el mundo.

 Recuperé la confianza cuando conocí a mi primer novio, con él que tube un hijo, pero el embarazo desde un principio fue malo, el no lo quería, aun asi yo seguí adelante,pero lo obligué a asumir su responsabilidad y no le quedó otra que hacerlo. Casi todo el embarazo me la pasé sola, el se iba con sus amigos y me dejaba en casa, nunca quería salir conmigo, decía que yo solo sería un estorbo.

Pasaron los meses y comenzaron los dolores, ya iban a nacer mis bebés,esperaba que el me acompañara en el parto, pero no apareció y me sentí fatal por que me hacía ilusión. El médico que me atendió me dijo que uno de los bebés había nacido muerto y que no se pudo hacer nada, lloré desconsoladamente pero tener a mi otro hijo en brazos me hizo ver que no todo estaba perdido.

 Cuando me pasaron a la habitación me enteré queen la sala de espera había habido una  pelea, mi ex marido se había peleado con mi madre y se lió a piñas con las  paredes. Yo solo preguntaba por el, que donde estaba, que porque no había venido,pero nadie me contestaba, al rato apareció, me sentí feliz al verlo y le dije que cogiera a su hijo, pero se negó a hacerlo, me di cuenta que tenía las pupilas dilatadas y le pregunté por ello, me dijo que se había ido con un amigo a esnifar cocaina, me sentí a morir y comencé a llorar,sabía que no me gustaba ese amigo y peor me sentía al ver que no quería ni mirar a su hijo.

 Cuando ya me pude levantar de la cama llamé a casa de mi abuela para ver si estaba mi abuelo, me extrañó no verlo en la clínica, mi tía se negaba a decirme el motivo, pero dos días despues, ya en casa de mi madre vi caras muy tristes, pero nadie me decía nada, fue la vecina quien me dijo que mi abuelo había muerto. Me quedé seria, no lloré, me sentí como si algo frio recorriera mi mente sin dejarme trasmitir emoción alguna, era como si no sintiera nada, como si no me estubiera pasando a mi.

 Aun estaba recuperándome del parto cuando a mi ex no se le ocurre otra cosa que avalanzarse sobre mi, quería satisfacer su deseo de macho, no le importaba que yo aun estubiera recuperándome y acto seguido me violó, cuando acabó salió del cuarto, yo me hice una bolita y lloré en silencio para que nadie me escuchara.

 El niño tenía un mes cuando nos casamos, me dijo que quería librarse de la mili y que era necesario casarnos, no me negué y lo hicimos, para mi él lo era todo, cosa que a mi familia no le gustó nada, nunca le simpatizo el hecho de que yo estubiera con el. El no dejaba que mi madre viera al niño y menos que lo tocara, se cabreaba mucho si se enteraba que yo se lo llevaba a escondidas,en ocaciones me encerraba en casa o ponía a un amigo que me vigilara para saber donde estaba si salía de la casa.

 Una noche, el niño ya tenía tres meses, comenzó a llorar  porque le tocaba el biberón, me fuí a levantar para  preparárselo y escuché en el cuarto un ruido, cuando me acerqué vi como él con una almohada tapaba la cara del niño, corri hacia el para salvarlo, pero me empujó contra la mesa, me volví a levantar y esta vez intenté coger al niño,el me agarró por el cuello, pero al menos soltó la almohada y el niño pudo respirar, yo lo miraba a los ojos sin miedo, pero con mucho dolor.
  En niño en ocaciones tenía su carita marcada de los golpes que el le daba y no me dejaba que me le acercara, si me enfrentaba a él, me cogía del cuello y me hacía recordar que él era el hombre, me lo recordaba pegándome, violándome y hacíendome sentir el despojo más sucio del mundo, pero yo lo seguía queriendo.

 Pasaron tres años y él cada vez iba a peor, me dejaba en casa sola con el niño, se iba con sus amigas a dar paseos y divertirse, venía borracho y el miedo se apoderaba de mi cuando se acercaba a la cama del niño, me hacía la dormida para que no me tocara, pero eso no siempre daba resultado. Aunque siempre volvía con regalos y una disculpa,como si eso fuera a reparar todo el daño que nos estaba causando.

  El niño cumplió cuatro años cuando me volví a quedar embarazada, no sabía como darle la noticia, pensé que se alegraría, pero en lugar de eso me dijo que lo abortara, yo no entendía el por que los maridos de la gente que conocía se  ponían felices al saber que iban a ser  padres y el mío se ponía furioso. Arrastré esa  pena y el poco entendimiento de la situación.

  Había cumplido ocho meses de embarazo cuando un día llegó borracho, se encerró en el baño y yo furiosa aporreé la puerta diciéndole que me lo había prometido, que no bebería más, el abrió la puerta y en su mirada pude ver al diablo, me empujó tan fuerte que caí y me golpee la cabeza contra una mesa, debí quedarme inconciente, al poco rato  me levanté como pude y sentí algo caliente que me caía por la espalda y un dolor en la cabeza terrible, me toqué y tenía sangre, al mirarme al espejo vi que toda mi ropa por detras estaba llena de sangre, mi cuñado que vivía en ese momento con nosotros me ayudó a lavarme,me dijo que fuera a urgencias, que necesitaba puntos, pero me negué, por que  de seguro me iban a preguntar y no podía contarles la verdad. El no se preocupó si me había hecho daño o no, se encerró en la habitación con unos amigos.

   Por suerte el bebé no sufrío ningun daño, ya que me agarré el estómago al caer. En ese momento, todo el cariño, todo el amor se fue transformando en odio,  un odio que iba creciendo día tras día. Una de las noches intentó tomarme como tantas veces había hecho, pero no lo consiguió, saqué de debajo de mi almohada un cuchillo que le puse en el cuello sin pensarmelo y le dije:  Escuchame bien mamonazo, si vuelves a tocarme o le intentas hacer daño a mis hijos, juro que te mato. Mi mirada reflejaba odio puro y el se dio cuenta, pensé que me lo quitaría de las manos y me lo clavaría a mi, pero no lo hizo, se fue a dormir al sofa. Esa noche yo no dormí, me mantube alerta por si acaso.

 Llegó el día del nacimiento de Aroa, estaba en la mesa de partos cuando abrí los ojos y vi a mi madre, ella se había ido hace mucho a vivir a otra isla, pero en ese momento estaba alli, a mi lado, la miré y le dije: Mamá me alegro de verte, espero que esta vez no hayan  peleas, quiero que esta vez todo sea diferente.

 El para mi sorpresa asistió al  parto,aunque se desmayó cuando sacaron a la niña, me importó un pepino, yo solo quería abrazar a mi hija y recuperarme del parto para atenderla.  Cuando el salió de ese estado de desmayo lo agarré del brazo y le dije: Escúchame bien desgraciado, si le pones un dedo encima a esta niña o al niño, ten por seguro que veras a Dios antes de tiempo. Parece que mis palabras le hicieron ver que ya no podría abusar más de mi , no le mostré miedo alguno y en muchas ocaciones expresé mi odio hacia él, en cierto modo me convertí en él, haciendole pagar cada una de sus humillaciones con desprecios hacía su persona. Esto lo hacía mantenerse a ralla, pero yo nunca bajé la guardia, no me fiaba de él.

  La niña ya tenía 2 añitos, cuando un día yo no me sentía nada bien, llevaba mucho tiempo ocultando mi dolor, mi llando y ese día reventé, mi hermano que es enfermero vino y me  puso un tranquilizante para ver si me calmaba y dormía un poco, pero fue así, empezé a ver cosas, sombras en mi casa, insectos que me subían por los pies, ahora lloraba y gritaba más que antes,no podía tranquilizarme, había llegado a un estado físico lamentable, apenas con 32 quilos, mi hermano no se explicaba como aun no me había llevado al hospital, practicamente me dejaron consumiéndome en aquel sofá y yo estaba tan agotada que no me importaba morir lentamente. 

  Hay cosas que no recuerdo de lo que pasó despues, pero mi hermano me dijo que perdí el conocimiento tras una fuerte crisis de pánico y que me llevaron al hospital, recuerdo verme amarrada en una sala sin nadie más que los médicos y yo, tengo vagos recuerdos de esconderme bajo las camillas, no dejando que nadie me tocara, lo veía a él por todas partes, solo quería que se marchara. Llegue a un estado en el que no conocía ni a mi familia, todas me parecían caras extrañas, ni siquiera sabía quien era yo y que estaba haciendo allí.

 Me dejaron hospitalizada 24 horas mientras decidían si internarme o no, mi madre se negó a que me internaran, le dijo al médico que ella se hacía responsable. En un momento de lucidez reconocí a mi madre y mis ojos se llenaron de lágrimas. El psiquiatra dejó que mi madre me llevara con ella y le dió unas pautas a seguir en la medicación,  pero sobre todo le dijo que me mantubiera vigilada y que el cariño en ese momento era importante para mi.

   Cuando me recuperé y me sentí con fuerzas le puse una denuncia al que era mi marido en ese entonces y comencé los procedimientos necesarios para divorciarme de el  y así fue, recuperé a los niños y a el lo arrestaron, aunque no  por mucho tiempo, yo puse una orden de alejamiento ya que no me fiaba mucho, en esos meses recibía amenazas de muerte por su  parte, todo me lo mandaba al movil,  pero no solo amenazas contra mi, si no para el marido de mi madre tambien, eso se lo mostre al juez cuando tubimos el juicio.

 Aunque me había recuperado de todo aquello y en ese momento viviamos con mi madre, los verdaderos problemas para mi comenzaron a aflorar. Me fui mucho a los estremos, bebía mucho y mezclaba pastillas, acabé varias veces en urgencias por ello, me daban ataques fuertes de ira que acavaban en desmallos y gritos repentinos de dolor,la autolesiones se volvieron más fuertes y odiaba a todo el mundo, me daba asco la gente y no soportaba ni que me rozaran. Más adelante comencé a tener relaciones esporádicas que ninguna duraba lo suficiente, me hechaban de los trabajos por llegar borracha, me daban ataques de pánico en los trabajos y dejaba desatar mi furia entre los compañeros. Estaba descontrolada, fuera de si.

 Mi madre sufrió mucho a causa de mi comportamiento, me había despreocupado de los niños, de mi y solo causaba dolor a quien me rodeaba, yo juraba que no lo volvería hacer, pero era cuestión de tiempo nada más, lo volvía a hacer una y otra vez. Mis tias me gritaban diciéndome que si yo no tenía corazón, me hicieron ver lo mala  persona que era y el médico de mi madre le dijo que se deshiciera de mi cuanto antes, que yo era perjudicial para su salud. Ella no hizo caso, siempre tubo la esperanza de que yo cambiara y lo hice, pero el daño ya estaba hecho y ella enfermó gravemente hasta que murió.

 Se que no puedo cambiar el  pasado, se que no era conciente de la enfermedad, no sabía lo que me pasaba, nadie me lo decía, hasta que supe la verdad a base de insistir al especialista y ahi me di cuenta del daño, de todo el daño hecho, me sentí peor al saber el porque de mis acciones, por que yo creí que era mala  persona, que no merecía vivir, que era un estorbo, que estarían mejor sin mi, Pero el saber la verdad me hizo luchar y encontrar  respuestas y las encontré, mi vida ha mejorado mucho desde que supe la verdad, peor siempre  pienso que si lo hubiera sabido antes la mitad de las cosas que hice las hubiera controlado más y quizás , por que eso nunca lo sabré, quizás mi madre no hubiera muerto tan pronto.

 Han cambido muchas cosas en mi vida, ya no soy la que era, ahora soy capaz de ver el lado bueno de las cosas aunque no lo tenga, soy capaz de pararme en seco y pensar una acción determinada, soy capaz de olvidar ciertas cosas, soy capaz de ayudar a otros, de querer otra vez, de darme cuenta de que nada está perdido, no importa si aun tengo miedos o si aun no me hago a la idea de ciertos acontecimientos, voy trabajando poco a poco y esos cambios han hecho de mi una persona eficiente, que sabe la diferencia entre lo que es facil y lo correcto, que aprende de sus errores para no volver a comenterlos, que razona las cosas antes de lanzarme al vacío, que tiene sus dias malos como todos pero que sabe que despues de un amanecer hay un nuevo comienzo.

 

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La vida no es todo alegría y color, es un lugar horrible y por muy duro que seas te somete hasta arrodillarte, pero no importa lo fuerte que golpeas, si no lo fuerte que puede golpearte y lo aguantas mientras avanzas. Hay que soportar sin dejar de avanzar.

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