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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
LA GRAN DISCUSIÓN
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La mega-discusión. Me han llamado y tachado de casi de todo. De loco para arriba. Y todo empezó por una estupidez, como siempre, y rápidamente empezaron las malas formas y los gritos. Al principio yo entré al trapo, pero sólo al principio, porque la verdad es que me di cuenta pronto que eso era una caza de brujas. Allí, mis padres eran los únicos que hacían algo de utilidad, y eran personas de bien, y yo el que no valía ni para echarle de comer a los perros. La verdad es que me la tenían guardada desde hacía tiempo, supongo que porque estudio unas 10 horas al día y soy poco participativo en la casa; pero rápidamente me convertí en carne de perro, en un cualquiera de mierda que no sirve más que para molestar y que no hace nada bien. Me la tenían guardada, y yo se supone que hago lo que tengo que hacer, que es estudiar para mi oposición e intentar luchar día a día para tener un futuro. Pero había resentimiento. Y me hicieron sentir como una mierda y yo bastante tengo con la presión de tener que estudiar, a lo mejor para nada, y con el examen cerca. Maldita la hora en que perdí mi independencia y autonomía y acabé aquí.
Lo peor fueron las formas y los gritos y todo lo que vomitaron sobre mí. Por lo menos espero que se hayan quedado a gusto, porque si querían joderme, de verdad que lo consiguieron.
Yo lucho por hacer algo con mi vida y me esfuerzo, aunque nadie lo vea. 10 horas al día estudiando, según en qué condiciones, de bajón o no, son muchas horas y yo hago lo que puedo. Me han dejado tocado porque creo que no me lo merecía.
Así lo siento:
Palabras que tan sólo pueden hacer daño, en busca del corazón, puñales atormentados, caminos de perdición, porque son cadenas de pasado y portadoras del dolor.
Así es tu voz en mis oídos. Truenos de vacío.
Porque la sombra de una noche tan fría y oscura persigue con su manto a tus palabras de burla. Y sin embargo, yo, que estoy hecho para amar, tengo que escucharlas como unas campanas retumbando en mi cabeza de cristal. Y sin embargo, mi alma, se empapa con la fuente de tu veneno porque el dolor tomó tu figura de nuevo y me dijo al abrazarme, entre mentiras, que yo no podía.
Y demasiado bien conozco el odio para saber que tú lo vomitaste pensando acaso que llegaría a lo más profundo de mi corazón deprisa.
Porque contigo mis penas serás mayores y en mi jardín también murieron demasiadas flores. Y yo, que sonreír no puedo, me cansé de soñar en un momento. Porque si algo pudo quedarme claro es que tú siempre sabes como hacerme daño.
Porque entonces, cuando mi mirada se cruza con los rayos de luna ya no se me ocurren las soluciones y es entonces, cuando ya no confío en los corazones. Porque me siento traicionado por el de los demás y sobre todo por el mío en su soledad.
Palabras hirientes, de fuego que quema. Dolientes sentimientos en su espera.
Y, tras las palabras, me sobraron los motivos para perderme por el camino, porque mientras otros se encontraban a si mismos yo me consolé asomándome al abismo.
Y mis cicatrices vuelven a vivir de nuevo, queriendo ya sin querer, salirse con fuego de la superficie de mi piel. Porque se mezclarán con tus palabras y entonces me invitarán a perderme más allá de la canción de los deseos y de la perdición. Allá afuera, donde habitan los demonios enfermos y donde también se desangra con mi visita la razón. Porque tus palabras de daño me transportan a la batalla de los abrazos que el amor por siempre me ha negado. Y yo, al antojo del dolor vanidoso, otra vez vuelvo a recorrer las esquinas de mi pasado. Y tengo mucho con el que querer dejar de sufrir con estas palabras cubiertas de espinas y alambre dentado.
Palabras. Cuánto dolor contienen. Porque son baladas que atraen a la muerte.
Y cuando tus palabras ya no resuenen dentro de mi cabeza, yo seguiré sin descansar en paz, porque al fin ya estará hecho en mi corazón el mal. ¿Y estas palabras son capaces de producir tanto dolor? ¿Son capaces de vaciarme a mí mismo? ¿Pueden sentir en lugar de mí?
Y déjame que me pierda lejos de aquí. Entre los rincones de mi alma encendida. Lejos de tus palabras que me arrancan la vida. Porque hasta los ojos yo me tuve que cubrir mientras los cristales de frío amenazaban con deslizarse por mis mejillas.
Porque ahora llueve en mi corazón.
Poeta Maldito otra vez



