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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
La gran evasión
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Me gustaría por un momento trasladaros a un lugar distinto, por suerte irreal.
Imaginad que vuestro pueblo, vuestra ciudad, es una gigantesta cárcel. Siempre ha sido así desde que tenéis memoria. Habéis nacido en cautividad, así como lo hicieron vuestros antepasados, y no conocéis otra vida que no sea esa.
La cárcel puede ser un gran sufrimiento, pero los que sufren largas condenas suelen asumir su situación. Construyen su pequeño mundo allí: tienen amigos, trabajo, tiempo de ocio... Al menos en este país (sic). Llegan a acostumbrarse de tal forma que después de 15 o 20 años ya no quieren regresar a la libertad. Les da miedo desprenderse de lo que conocen, enfrentarse a un futuro incierto, asumir sus decisiones en lugar de seguir los dictados de otros. Los cinéfilos recordarán la escena tan estremecedora de la película "Cadena Perpetua". Intentaré colgarla de todas formas.
¿Y a santo de qué viene todo esto?
A veces, con personas de confianza -o que yo lo creía así-, he hablado de mi visión del mundo, y creo que no es compartida con nadie.
Para mí, esta realidad, mi vida, el mundo entero... es una cárcel. Como decía antes, no todo es terrible en el cautiverio: no has conocido otra forma de vida, tienes a tu familia, amigos, estudios, trabajo, diversión... Llámalo X. La inmensa mayoría preferirían seguir viviendo de esa forma antes que escapar. ¿Habéis tenido alguna vez un pájaro en casa? Aunque se le abra la jaula, no saldrá volando, porque no sabría qué hacer en libertad, ni podría sobrevivir. Así lo veo yo.
Sin embargo, de alguna forma soy de ese pequeñísimo tanto por ciento que, aun disfrutando de comodidades, es consciente de su encarcelamiento. Todo el mundo lo puede pasar mal en un momento dado e intentar fugarse, es lógico y comprensible. Lo que no consigo que nadie entienda es que yo quiero escapar aun estando bien -cuando lo estoy-. Soy consciente de que tengo muchos beneficios dentro de esta prisión, pero eso no me sirve. Quiero la libertad, sueño con ella cada día. Y cuando sufro, la busco a conciencia.
Creo que esta forma de ver la vida es lo que más me diferencia de la mayoría de las personas, incluso TLPs, depresivos, etc... Sé que muchos no me entenderán. Supongo que yo tampoco lo entiendo demasiado bien. Pero ha sido así desde que tengo uso de razón. Y no hay esperanza de que ningún terapeuta o medicamento lo cambie.



