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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
La paradoja de enfrentar nuestros miedos
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Dice un concepto psicológico que para vencer un miedo determinado, aquel que logra paralizarnos y detener nuestra marcha o incluso todos los pensamientos devaluándolos internamente, la mejor forma de vencerlo es reconocerlo, afrontarlo, luego enfrentarlo y por ultimo ponernos con pie firme frente a él para que así éste no nos pase por encima una vez más, venciendo el Yo sobre el Miedo. Pero es algo curioso, sé que es un pensamiento abierto y muy filosófico pero de todos modos, pues, ayer caminando un poco por algunas calles de mi ciudad de pronto me vino a la mente este concepto y su paradoja paralela y apegada fuertemente de un hecho que me resulta algo insólito, y cual paradoja no podemos salir del embrollo. Veamos el caso que quiero plantearles hoy:
Mi miedo es el actuar inconscientemente guiado por una pulsión interior de autodestrucción y eliminación personal por un sufrimiento interno que es un infierno y que nos hace pensar una y otra vez en dejarle el lugar a las personas que pueden disfrutar de la vida, y nosotros dejar de sufrir por todos los sentimientos que nos abordan la mente tantas veces y de una manera tan horrorosamente dolorosa. Entonces a nuestra mente devienen ideas del acabar con el sufrimiento. Saben a que me refiero, el suicidio, conociente e inconsciente. Pues hace mucho ya veo los trenes entrando en plataforma con cierto temor, no de la formación que lógicamente no podría salirse del carril de las vías por las que circula, sino de mí. De mi comportamiento y una reacción como ya he padecido, automática y puramente corpórea: el sujeto que camina para saltar y su mente a la que no obedece. Pues entonces mi miedo sería el suicidio parándome frente al tren. En definitiva el miedo es del tren, sobre la formación misma, sobre la máscara de metales maleados que te observa maléficamente al tiempo en que se acerca más y más a mi, mientras escojo correrme y dejarle paso antes que abra sus fauces y me trague.
Pero acaso no debemos enfrentar el miedo para sobrevivir? Mmm, debería para enfrentarlo, pararme frente al tren, esperarlo con pie firme, aguardarlo con semblante de odio, en medio de las dos vías. Pero es curioso, irónico y paradójico que para salvar tu vida debas enfrentar tu miedo que es esta formación que se acerca mientras la esperas cual suicida, frente a ella. Entonces? Entonces no es mi miedo el tren o es mi miedo mi propia reacción?
Bueno, entonces la reacción que pudiera tener es mi miedo. Mi miedo soy yo mismo? Si, lógicamente los miedos son de uno...pero acaso uno mismo es su propio miedo? Y si los miedos se producen en nuestra cabeza, en las entrañas de la mente -obviedad aparte- pues como me paro frente a mi mente? De un disparo puedo quitarla rápidamente y observarla de frente, pero no tendría mente para evaluarla y enfrentar los miedos. Entonces cómo hago? Bueno, te vuelves paranoico y mañoso en tus pensamientos, entonces a cada uno que devenga con un tizne oscuro de temor, fuente o producto de tus miedos a enfrentar, entonces los detienes. Pero eso significaría detener cada pensamiento y analizarlo, y mientras tanto ocurriese ello, pues no vivo el resto de la vida, parte del miedo que uno tiene (el continuar sin vivir la vida, sin poder disfrutarla a pleno). Sería perder el tiempo analizando análisis de los análisis...
No, está complicada la mano para afrontar los miedos, quizás por eso es tan difícil... o tal vez es mi mente a la que no se domar como caballo de trote, siendo actualmente un caballo salvaje en plena carrera. Quizás algún día se detenga a tomar algo de agua y pueda enlazarlo. La inquietud que queda en mente en ese caso es que, tal como caballo salvaje alocado, entonces correría y me arrastraría con él,.. con lo cual es mejor montarlo rápidamente y correr sobre él. Pero también me queda la duda si ya no estaré montado sobre éste caballo tan energético, y en este caso lo que desearía sería poder bajarme y dejar que relinche el solito... Y entonces si me quiero bajar no sería abandonar la oportunidad de enfrentar el miedo? Es miedo a la velocidad del caballo, a su locura o la mía?
Ya me perdí. Dejemos los miedos que hagan los suyo, mientras nos analizamos con o sin nosotros, con o sin nuestra ayuda y veamos que sucede.



