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LAS RAICES DE LA SUPERSTICIÓN

Escrito por pikatxa
pikatxa
Como no me he preocupado de nacer no me preocupo de morir
El usuario no esta conectado
en Martes, 03 Mayo 2011 en

Este fue extraído tal cual como está de:
http://astrologia.ciudadfutura.com/a....cfm?page=004b
Me pareció interante postearlo porque creo que nos ayuda a entender de donde salen las supersticiones y muchos mitos que exiten hoy en día...
Aún hoy, en las sociedades consideradas como más civilizadas, podemos encontrar personas que siguiendo al pie de la los dichos de la sabiduría popular, en martes y trece ni se casan ni se embarcan, no pasan nunca debajo de una escalera, y tiemblan si se cruzan con un gato negro, dejando que su vida se vea influenciada por sentimientos ilógicos acerca de fuerzas desconocidas, es decir, siendo gente supersticiosa.
En las culturas precientíficas, el mundo se contemplaba como una serie de acontecimientos impredecibles, y como defensa psicológica a tanta incertidumbre, los seres humanos trataron de identificar las fuerzas de la naturaleza, y desde su capacidad de observación y sus experiencias evitar en lo posible las calamidades, elaborando rituales que les instalaban en la seguridad de las costumbres, en un intento de imponer la voluntad humana sobre el caos. Así comienzan la superstición, palabra que proviene de superstites, que en latín significa sobrevivientes. En la actualidad poseemos explicaciones científicas para muchos fenómenos en otro tiempo misteriosos pero aún la vida cotidiana posee suficientes elementos imprevisibles como para que recurramos, a menudo de forma e inconsciente, a conductas irracionales que nos reafirman en el intento de imponer nuestros deseos sobre las vicisitudes y el infortunio. Gestos que pueden ser inocuos y hasta útiles cuando ayudan a tomar decisiones en momentos de incertidumbre, como arrojar al aire una para resolver situaciones en las que no cabe recurrir a una razón de , O como el caso de cierto hombre que temía viajar en avión, y sin querer rompió un vaso antes de un vuelo. Como el vuelo resultó sin contratiempos, resolvió romper un vaso cada vez que tuviera que volar. Ese individuo sabía que su actitud era irracional, mágica, pero también sabía que le ayudaba a superar el miedo.
Como anécdota cabe señalar que en otro tiempo existió la superstición de que la gente infectada por la enfermedad del ganado, llamada vacuna, era inmune a la viruela. Edward Jenne tomó en serio esa creencia y descubrió que la inoculación del virus de la vacuna prevenía la viruela, lo que dió origen a la vacunación. Y poner pan mohoso en las heridas fue una superstición hasta que Alexander Fleming descubrió la penicilina.
En cualquier caso, sea que observemos sus aspectos más inofensivos, o por el contrario, tomemos en cuenta la peligrosidad que puede encerrar dejarnos llevar de una forma obsesiva y continua por conductas que exigen prescindir de la razón, vale la pena acercarnos a los orígenes de las supersticiones más universales, donde los datos de la historia y la cultura pueden ayudarnos a comprender su sentido.
Pasar por debajo de una escalera:
Parece lógico pensar que quien pasa debajo de una escalera, queda expuesto a recibir en la cabeza el golpe de alguna herramienta, siendo que son frecuentes los trabajos que necesitan la altura que les permiten los escalones, y por tanto la superstición parece en esta perspectiva una simple prevención. Pero las creencias religiosas, representadas por simbolos, de las civilizaciones más antiguas, nos llevan a mirar el triángulo espacial que se forma al apoyar una escalera en la pared, figura tenida por muchas sociedades como símbolo divino que llevaba a considerar cualquier entrada triangular como el umbral de un espacio santificado. Los seguidores de Jesucristo, tuvieron en cuenta que a su muerte, se apoyo una escalera en el crucifijo, por lo que se convirtió en signo de traición, y pasar por debajo como una llamada a la desgracia. También cuenta la historia que en el siglo XVII, en Francia, a los criminales camino del patíbulo se les obligaba a caminar bajo una escalera, mientras el verdugo, conocido como el Novio de la Escalera, caminaba a su vez, alrededor de ella. Mal de ojo:
Se cuenta que en la Edad Media, los europeos temían tanto padecer sus efectos, que cualquier personas cuya mirada estuviera desviada o presentara cualquier anomalía podía ser candidata a morir en la hoguera, y un caso de catarata, causa de un nublado podía significar la muerte para quien la sufría. Para explicar el origen de este temor, los folcloristas ofrecen la explicación del reflejo en la pupila. Al hombre primitivo debía de resultarle extraño y atemorizador el hecho de contemplar su propia imagen en miniatura en los de otro ser humano, y ya los egipcios descubrieron un curioso antídoto: el kohl, una pintura con antimonio como base química, que se aplicaban alrededor de los ojos formando un circulo oscuro que absorbía la luz solar y por consiguiente minimizaban el reflejo en el ojo. Es natural que los egipcios que pasaban tanto tiempo bajo la cruda luz del desierto, idearan esta mascarilla, que en la actualidad solo por fines prácticos, es usada por algunos jugadores de beisbol, que se aplican una grasa negra debajo de cada ojo, antes del partido. Derramar la sal:
Se sabe que tras un accidental derramamiento de sal, era practica común entre los sumerios, los egipcios, los asirios y, mas tarde, los griegos, el gesto anulador de lanzar un pellizco de la misma por encima del hombro izquierdo. La sal purificaba el , conservaba la carne y el pescado, realzaba el sabor de las comidas, y los hebreos, los griegos y los romanos utilizaban la sal en sus principales sacrificios. Era un elemento igualmente valioso para condimentar las comidas como para curar heridas, y por tanto no es de sorprender que el acto de derramar tan precioso ingrediente llegara a ser equivalente de mal augurio. Gato negro:
Entre las supersticiones, el temor a un gato negro que se cruce en nuestro camino es de origen más bien reciente. Todos los gatos, incluidos los negros, eran tenidos en muy alta estima por los antiguos egipcios. Textos en sánscrito que cuentan más de dos mil años de antiguedad hablan del de estos en la sociedad india, y en China. Confucio tenía un gato como animal de compañía predilecto, y el profeta Mahoma se cuenta que predicaba con un gato en sus brazos, mientras que más o menos en la misma época, los japoneses empezaron a mantener gatos en sus pagodas para proteger los manuscritos sagrados. En esas épocas, que un gato se cruzara en el camino de una persona era signo de buena suerte. El temor a los gatos, especialmente a los negros surgió en Europa durante la Edad Media, particularmente en Inglaterra. Los gatos callejeros eran alimentados a menudo por ancianas pobres y solitarias, y cuando se propago en Europa una oleada de histeria, en la que muchas de esas mujeres carentes de hogar fueron acusadas de practicar la magia negra, los gatos que les hacían compañía fueron culpables de brujería por asociación de ideas. A finales de la Edad Media, varias sociedades trataron de llevar a los gatos a su total extinción, y en Francia eran quemados por millares hasta que Luis XIII puso fin a tal practica. Tocar madera:
En la actualidad muchas personas, cuando hacen un pronostico optimista suelen tocar supersticiosamente cualquier tipo de madera para que se cumpla, pero según la tradición esa madera solo podía ser de roble. Los cultos en torno al roble son muy antiguos. Surgieron independientemente entre los indios norteamericanos alrededor de 2000 a. de C., y más tarde entre los griegos. Ambas culturas, al observar que el roble era alcanzado frecuentemente por el rayo, supusieron que era la morada algún dios. Trebol de cuatro hojas:
Los druidas de la antigua Inglaterra, creían que el poseedor de un trébol de cuatro hojas (normalmente el trébol es una planta de tres hojas) podía ver a los demonios ambientales y, a través de encantamientos, reducir su siniestra influencia. Pero hoy en día, los horticultores han conseguido semillas de tréboles con cuatro lóbulos, así que la peculiaridad que antes le confería ante los ojos de los celtas, un carácter sagrado, ahora se ha perdido, y con ella la aventura y la emoción del hallazgo de uno de sos ejemplares. Número trece:
Entre todas las supersticiones referentes a la mala suerte, la del número trece es la que afecta a más gente, según las encuestas. Una de las primeras referencias escritas al infortunio relacionado con este número se remonta a la mitología nordica en la era precristiana. A un banquete en el Valhalla fueron invitados doce dioses Loki, el espíritu de la pelea y del mal, se coló por las buenas, con lo que el número de los presentes llegó a trece. En la lucha que se produjo para expulsar a Loki, Balder, el favorito de los dioses, encontró la muerte. Desde Escandinavia la superstición se difundió a través de Europa, y al iniciarse la era cristiana la creencia fue notablemente reforzada con los acontecimientos de la Ultima Cena: Cristo y sus apóstoles eran trece, y en menos de veinticuatro horas despues de esta Cena, Cristo era crucificado. Así que en adelante, invitar a cenar a trece personas ha venido significando buscar un desastre. Napoleón temía los gatos negros y Socrates el mal de ojo. Samuel Johnson siempre iniciaba la entrada o la salida de un edificio con el pie derecho. D. Eisenhower llevaba consigo una moneda de oro, pero John D. Rockefeller prefería una piedra sacada de un nido de águilas, y Alfred Gwyne Vanderbilt, para protegerse de los malos espíritus sólo dormía en camas cuyas patas estuvieran puestas sobre platos con sal. Casi todo el mundo cae en alguna superstición, aunque sea riendo y cada día se venden millares de billetes de diversas loterías, basados en los numeros de la suerte, según sus compradores. Es la historia de los seres humanos intentando el dibujo de la esperanza en sus vidas cotidianas, sobre el papel de una realidad que solamente tiene marcada la cuadrícula de la posibilidad. ¡Toquemos madera, para que no se nos emborrone la caligrafía de nuestras acciones!.

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