Soyborderline Blogger
Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
Los dolid@s del amor
- Hits: 528
- Suscribirse
- Imprimir
Hace unos días falló mi blog; debí hacer mal algo. Ahora intentaré recapitular.
El chico aquél de quien siempre he hablado, contactó conmigo por messenger. Esa ocasión no quise desconectar y le di acceso. Bueno, sólo quería decirme cosas como que había vendido la bicicleta que le regalé (¡premio!), que no entendía mi enfado, que lo único que sucedía es que se aburría de mis llamadas -¡él!, que es quien las buscaba hasta tres veces al día-. Añadió que únicamente me ofendía como broma o cuando estaba borracho -en su ciudad de residencía comentaba que lo hacía para él sentirse mal-; me preguntó si salía con alguien porque él se estaba viendo con una chica -algo que yo ya sabía-, e indagó para saber si seguía teniendo dificultades económicas -tanteo para comprobar si podía volver a sacar algo-. Me contó que está yendo a discotecas (absolutamente nirmal) y que bebe -traduzco: se emborracha-, cuatro días a la semana. Dijo que no juega ¡como si alguna vez lo hubiera reconocido- y actuó como si no hubiera pasado nada. Pregunté por curiosidad: "¿No te acuerdas de las cosas que me dijiste la última vez que estuvimos juntos?". "¡Ah, sí! Que te acompañaría a Barcelona.", contestó. "No, no es eso. Las otras cosas." "No, no sé", fue toda su respuesta. Otra ración de negación, otra sopa de olvido. Nuevamente ha hecho tabla rasa de todo.
Quizá debería ir a pensamientos pero me quedo aquí y reflexiono en voz alta. ¿Para qué di tanto a sabiendas de que no podía recibir? Es verdad que es bueno dar sin esperar, pero también cansa. Una cosa es no sentirte resarcido y otra saberte robado. Realicé una enorme inversión emocional -¡ojo!, que no sólo emocional-, para después quedarme con menos de lo que tenía. Pero, creedme, he elegido la risa que resulta tan terapéutica. Me digo: "Escher, mira que eres tonto", y río en el recuerdo de mis estupices." "Es que es guapo el hombre -¡jobar que si es guapo!"-, pero se enreda en los cordones de sus zapatos. He soportado la humillación, las proyecciones, la ira, las borracheras, las disociaciones, los gritos pidiendo la muerte, las deslealtades, ser colado en situaciones límite,..., pero amaba. ¡Cuántas veces he querido enfrentarle con su realidad y he intentado que buscase ayuda! Pero ahora algo ha pasado, me hice valiente y no tuve ganas de seguir siendo manipulado por quien, además, no quiere oir hablar de soluciones. Y he logrado mucho: no contestar al teléfono y, por fin, colgar cuando me he sentido ofendido. ¡Ya era el momento de marcar límites, de no permitir más invasiones! Pero, a pesar de que recuerdo, me siento gratificado y cada vez duele menos. Me parece el derecho mínimo que debemos reivindicar todos los dolid@s del amor: ni una dosis más de mendicidad de cariño y entrega. Pedir a quien puede y quiere dar, si no, retirada. ¡Tengamos el propósito al menos!
Hay algo importante: no regodearnos en nuestras partes enfermas, no pretender vivir toda la existencia en el carrusel de la autocompasión. Si es cierto que alguna vez fui TLP, debe ser verdad que con el paso del tiempo esto se va diluyendo. Y si no lo soy, he tenido la oportunidad de aprender muchas cosas y de conoceros. En cualquier caso, ¿qué pasa con esto del amor y con la necesidad de colgarse de alguien? ¿Qué es? ¿miedo inconsciente a responsabilizarnos de nosotros y huida de las propias necesidades? ¡Imaginad que alguien nos quisiera tanto que diese el paso de cambiar su forma de ser para agradarnos! ¡Imaginad que nos tiene tanto aprecio o le inspiramos tanta lástima que decide decirnos que no sólo nos quiere, sino que además nos ama!. Imaginad que da el paso de comprometerse con nosotros en una relación seria. Y ahí está, nosotros tan rícamente engañados en una historia en la que estamos haciendo infeliz a otro, vuelto como un calcetín para satisfacer nuestras necesidades. Hasta que llegue el agotamiento y el otro no pueda aguantar más y, por fin, se aleje, abandonándonos y desengañándonos. Por Dios, no pidamos más allá de lo razonable y aceptemos que todos a los que amemos no nos pueden amar. Asimilemos esa idea a nuestras vidas hasta el punto de hacerla una con nosotros mismos. Como dice uno de los videos de recibimiento, la frustración y el dolor son desagradables, pero no matan. Todos los seres humanos padecen la frustración y el dolor. Desconozco qué macanismos posee el común de la gente que otros parecen ne tener. Quizá nuestro empeño debe ir más en la dirección de aprender a manejar esas herramientas que en el empecinamiento en poseer lo que es imposible que tengamos porque simplemente no se nos quiere entregar. ¡Y siempre será mejor huir de quienes nos hacen daño! Ahora sí, que funcione el amor por uno mismo que, aunque parezca muy escondido, seguro que está por algún lado.



