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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
Mediocre
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Así se sentía, mediocre, hacía demasiadas cosas pero no hacía bien ninguna, su familia, un grupo de desconocidos que únicamente se preocupaban por sobrevivir, siempre quiso que fuera perfecta, una niñita bien. Pero a pesar de sus muchos esfuerzos ella nunca lo había logrado.
En el colegio, siempre había alguna excusa para que alguien fuera mejor que ella. En las clases de piano sus dedos nunca consiguieron moverse al compás de la música, aunque lo intentara y lo deseara con todas sus fuerzas.
Las clases de guitarra… las clases de guitarra sirvieron únicamente para ocupar su tiempo, para ocupar esos “espacios en blanco” que tanto odiaba.
Le encantaba la lectura y amaba escribir, pero nunca le había puesto la dedicación suficiente como para ser lo suficientemente buena. Quizás ese era el problema, que nunca ponía el suficiente empeño y la dedicación en nada, pues nada la animaba a hacerlo.
Había pasado diecisiete años planificando su futuro, y ahora, que había llegado el momento de tomar la decisión quizás más difícil de su vida no sabía qué hacer.
Estaba harta, o quizá solamente demasiado cansada, cansada de hacer siempre lo mismo, y tenía miedo… le atemorizaba la idea de fracasar, de no lograr sus objetivos, de no cumplir sus metas… de no alcanzar sus sueños.
“No seas malcriada”, “Pórtate bien”, “Estudia”, “Si sigues así nunca serás nada…”
Realmente escuchar esas frases la frustraban, odiaba que le dijeran lo que tenía, o podía hacer. No entendía porque a sus 17 años aún la gente creía que pensaba como una niña, porque ya no lo era.
Toda su vida había vivido rodeada de gente adulta, siguiendo sus pasos y comportándose como tal, pero ya estaba cansada, cansada de hacer siempre lo que estaba bien, de estudiar para no decepcionar a nadie, de acudir a reuniones sociales y hasta de tener miles de personalidades, cada una distinta según la gente con la que tenía que tratar.
No podía más, ya no soportaba vivir así… había intentado matarse miles de veces, pero hasta para ello era mediocre, pues nunca lo había conseguido. Vivía amargada, desganada, cansada y sin amigos, ya que ellos fueron desapareciendo uno tras de otro, sin dejar rastro de su paso, llevándose los momentos que habían compartido. Pero no podía culparles, por lo menos no del todo, gran parte de la culpa la tenía ella, no podía dedicarles el suficiente tiempo que necesita un amigo ya que a ella misma le faltaba tiempo. Siempre me decía que cuando Dios creó el mundo, dándole al día únicamente 24 horas, no pensó en las millones de cosas que un adolescente tiene que hacer, y que ese, había sido un gran fallo por su parte.
Escuchar la serenidad con la que aquella anciana me relataba su historia era tranquilizante. Dicen, que cuando te das cuenta de que no eres la única persona que está pasando por eso, y tienes la oportunidad de compartir tus experiencias con alguien que ya las ha vivido, es como si te quitaras un gran peso de encima, y eso era lo que me estaba sucediendo.
Al igual que aquella anciana yo tenía una familia con la que no podía contar, unos estudios que tuve que dejar al ser internada en el Centro de Asistencia Terapéutica (CAT) de Barcelona, en el que poco tiempo después fui diagnosticada con un trastorno poco, o más bien nada, conocido, el trastorno límite de personalidad.
Darle nombre a aquello que sentía no me cambio nada, seguía sintiendo lo mismo, seguía llorando sin motivo cada noche cuando se apagaba la luz y seguía sintiéndome sola. Pero escuchar a aquella anciana contándome sus vivencias me tranquilizaba un poco, ella con su suave voz era la única que conseguía que me durmiera.
Hace poco empezó a escribir un libro, contando las vivencias de un borderline[1] que consigue pasar la barrera de los 40 años y seguir vivo.
Empezó narrando su infancia, su vida acomodada junto a las obligaciones a las que su familia la sometía. Continuó con su adolescencia, la época más sinuosa de su vida y quizá también la más completa, ya que al abandonar a su familia consiguió vivir experiencias antes inimaginables y finalmente acabo contando… ¡nada!, la muerte no la dejo terminar. Habían pasado años y seguía siendo mediocre.
[1] Borderline: nombre con el que se conoce a las personas que padecen el Trastorno Límite de Personalidad (TLP), también conocido como Trastorno Borderline.



