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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
METAMORFOSIS
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Poco a poco, me despojo de mi interior y lo regalo por partes iguales a todos. La ingenuidad hace que trocitos de mí se esparzan vulnerables a manos ajenas y extrañas. La imprudencia me convierte en una víctima en potencia que arriesga sin medida. Y mientras tanto, mi alma sobrevuela las turbias nubes del interés de este mundo, mis brazos y rodillas sangran a cada latido, en cada bache, en cada obstáculo. La sangre es la bandera del sufrimiento que deja atrás un rastro rojo. Camino adelante, lentamente, cogida de la mano del dolor. Las lágrimas se han quedado sin sal, sin vida, mueren y renacen, caen al suelo. No hay consuelo, las palabras no traspasan la coraza de la tortura. Todo resbala cuerpo abajo, sin parada. Los pensamientos corren frenéticos por el agujero negro de mi cerebro, vacío y lleno al mismo tiempo. El miedo, estratega maquiavélico, metálico, cierra de golpe todos los ventanales y puertas que dejé abiertos. Busco un buen escondite donde pueda yacer y encontrar la calma. Pero no sirve de nada, porque las inseguridades siguen conmigo. Quiero esconderme, pero no puedo dejar de perseguirme. Mi cabeza da vueltas como una noria expulsada, queriendo refrescar las neuronas, con agua fría, bien fría, que pueda congelar mis errores pasados.
Nadie le dio nada. Ella misma reconoce que sufre una metamorfosis entre la alegría y la tristeza, entre el blanco y el negro, entre el día y la noche. Poco a poco, se abre camino en este mundo lleno de trampas y ambiciones. Cuando todo parecía encauzar por el buen camino, el histerismo, los nervios y el odio atacan de nuevo. La perturban hasta el punto de llegar a enloquecerla. No existe lugar en su mente para la calma y la tranquilidad, infinitos pensamientos se apoderan de su ser y la bloquean de nuevo.
Pero como a la tierra, el viento, el fuego y el agua se hacen y se deshacen, se esparcen y se contienen, nace de mi interior el afán de superarme, de mostrar a los demás que sí puedo y en ese preciso instante soy agua y nado por mi interior. Puedo ver un inicio de Luz. Hace poco fui fuego y quemé el dolor del momento pasado, haciendo del infierno un cielo de color azul. Pero antes, había sido viento porque volaba las alturas de un alma que se encontraba huyendo de las tormentas interminables. Y mucho antes, fui tierra, humilde y servil a un destino cruel que me habían dispuesto los dioses y las diosas.
El ciclo es constante, redondo y con movimiento circular, siempre nos vuelve a un inicio. Las repeticiones nos ayudan a no caer en el mismo agujero, aunque hay otros, siempre hay otros. Pero renacer cada día es como besar la vida cada noche, justo antes de irse a la cama, viendo las estrellas que te recuerdan un futuro que vendrá... un suspiro de superación que esta vez si llegara.
Estas oportunidades de mostrar que si se puede, son lluvia que mojan el espíritu, que nos dan fuerza a todos para hacer el camino juntos y que a pesar de lo llenas que estén nuestras mochilas, de nuevo acariciaremos suavemente el suelo. Hay que detenerse de vez en cuando, para cargar de aire los pulmones neuronales y hacer de las experiencias pasadas un vendaval que se lleve lejos, muy lejos, lo que un día fuimos. Eso si hay que ponerle ganas y mucho esfuerzo personal.
Les invito a seguir el camino de la Luz.



