Host recomendado

Si quieres una web este es tu lugar

Usuarios Online

8 usuarios online

Suscríbete a Soyborderline

Via RSS Vía RSS
Léenos en Google Readers o
con tu lector de feeds favorito

Rss por emailVía Email
Recibe los artículos en
tu email

 

Comentarios Videos

Usuarios + activos

SBYLife al azar

Siempre he sostenido que los momentos de...
El 19 Jan 2012 a 12:09 pm - De todo un poco - por Aquibordeline
...te llamo y no estarà​s.
te sueñ​o y t...
El 10 Jan 2012 a 03:11 am - Al límite - por ELITA
esta noche estoy muy mal.....quiero sali...
El 5 May 2011 a 10:13 pm - De todo un poco - por K.RUSSELL
Otra vez se empieza a poner en marcha la...
El 19 Mar 2011 a 08:28 pm - De todo un poco - por Spookie
Estoy harta de todo. De el Hospital de D...
El 15 Mar 2012 a 10:34 pm - Al límite - por lola71

Actividad Comunidad

 

Ultimas entradas blogs

Soyborderline Blogger

Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar

Mi Cuerpo

Escrito por Poeta Maldito
Poeta Maldito
Obscured by clouds
El usuario no esta conectado
en Martes, 09 Marzo 2010 en

MI CUERPO

 

Ya no puedo culpar a nadie y menos por mi situación, porque las culpas nunca fueron partidas, y sin embargo la culpa con demasiada frecuencia me visita. Y yo sé que es molesta.  Hay tantos huéspedes que lo son. Mi casa es tu casa. Ponte cómoda, por favor.

Y qué decir de mi cuerpo. Nos conocemos tan bien que no es mi compañero.

Cuando la desesperación me ronda y la angustia recorre mis venas, cuando ya no puedo controlar  lo que me rodea, es entonces cuando quiero controlarlo a él.

Yo soy un hombre, al menos antes lo era, pero pensé, igual que vosotros, que usando mi cuerpo podía descargar algo de equipaje, yo sólo quería aliviar mi frustración, y es que era tan pesada que yo sólo no pude, lo que ahora sé no lo supe,  por eso utilicé a los demás.

Cuando sufres acoso, ¿quién no conoce la crueldad de los niños normales?, cuando llegas a casa para siempre marcado, ojalá tan sólo fuese herido, no esperas encontrar a los tuyos, haciendo cola, esperando para compartir sus puños contigo.

Y cuando mi piel no quedaba herida, cuando el daño se me hacía dentro, también encontraron palabras para agrandar mi dolor. Con el paso de los años las palabras se adaptaron. Mucho más de lo que hice yo.

Y para salir del acoso tan sólo tenía a mano mi cuerpo. Aquí te respondo, funcionó.

Con casi trece años, antes no era normal, lo conseguí  esculpir para mi propósito. Los abdominales vinieron después. No mucho más tarde, porque siendo rápido y de puños grandes, todavía el pánico me solía vencer. Pero al final lo vencí, vencí al pánico y a mis miedos, y a muchos chulos de pacotilla, entonces yo no lloraba pues te tachaban de niña, y con unas cuantas peleas, esta vez elegidas por mí me gané su respeto, pero ese respeto yo ya me lo había perdido a mí.

Y con un cuerpo muy duro y con acabado algo tosco, salí por fin a la vida pensando, que iluso, que mis miedos habían quedado enterrados por siempre pero sólo encontré alimento para mis demonios. Porque si por fin conseguí sentirme libre allá fuera, en mi hogar, mi sitio ya estaba ocupado por los golpes y la humillación.

Y luché en mi cabeza con la idea de responder a mi padre, tan grande era mi dolor, tan confundido que sólo pude alejarme. Los años pasaron y yo continuaba alejándome, la autoridad, la presión, el miedo y las explosiones de ira por el contrario, se acercaron más. Y yo seguía luchando por no tener que expresarme, como él, con mis puños y usé de las palabras, palabras que eran más firmes, palabras cada vez más trabajadas, palabras y pensamientos que nunca quisieron ser escuchados, por más que yo pidiese que al menos me las dejaran pronunciar. Ese fue mi tormento.

Y darle vueltas a lo mismo tan sólo me sirvió para enfermar, mientras las culpas por estar enfermo, ni siquiera me escucharon, se iban añadiendo a la hipoteca que había contraído con mi vida.

Mi madre, cuando no lo justificó, es que a él de pequeñito le pegaban, me acusó de provocarle a mí y a mis hermanas. Para ella, lo tres niños pedíamos que nos castigase. Y los excesos , suelen ser tan crueles.

Y como no encontré consuelo, la ira me corroyó. Las venas pobladas de angustia, de tanto dolor, ya no podían engordar más y yo tenía que escapar de alguna manera, así que busqué, de entre los demás quién se merecía mi lección y así emprendí otro camino, al principio tan desconocido, al final, otra perdición.

Y yo no siempre gané, pero muchas veces lo conseguí.

Era gente que yo creía mala, seguramente lo son, chulitos o pandilleros, pero en realidad fue  a él a quien yo ví. Algunos dedos rotos, como no la nariz,  la de ellos y la mía, me demostraron que yo buscaba respeto pero que no me respetaba a mí.

Y eso me dio más frustración. Y la frustración me hizo caminar, un poco más lejos, en dirección equivocada, cada vez más lejos del límbo. Y cuando el límite no fue suficiente, porque yo ningún día  llegaba, entonces busqué más peligro y me peleé sin navajas. Las navajas las tenían ellos, pero la ira. era mía.

Al final, yo no lo creí en mucho tiempo, disfruté de esta violencia esporádica pero tampoco descuidé las palabras. Luego las lesiones me apartaron del deporte y yo si ya no me respetaba a mí, tampoco lo hice con mi cuerpo. Yo ya vivía fuera, pero todo el dolor seguía dentro. Y como ya no pude servirme de él, la fibromialgia me lo arrebató, lo utilicé para experimentos. Los había de muchas clases, pero sin duda, cómo lo perfeccioné, el que más gustó fue el de controlarlo a él. Porque si controlaba el dolor al menos podría ganarle a alguien, poco me importaba que éste alguien fuera yo.
Al principio, me provocaba heridas, pero yo ya tenía muchas y las que me importaban estaban bajo mi piel. Luego descubrí  la comida. Y entre ayunos más que prolongados, cuando no comes ni una vez al día, también descubrí como sobrevivir en el infierno. Y mi peso, me enorgullece decirlo, ni mi razón lo comprende, no se ha visto afectado por este paso del tiempo. En 16 años pesa lo mismo, y menos las más de las veces.

Después descubrí el sueño y me obligué a odiarlo. Y sin comer y sin dormir, todavía daba el pego, conseguí demostrar que sí con eso podía podía con todo.  Y engañado, ¿quién quería escucharme? , continué puteando a mi cuerpo. Haciendo el filo de la navaja un poco más grande para que pudiese caminar por él.

Aún sigo atrapado en esta espiral de caos, de no comer, de no dormir, pero yo ya me he dado cuenta de que no elijo, porque no los controlo otra vez, ahora son ellos los que me controlan a mí. Me dictan órdenes que ni mi razón ni mi cabeza pueden obviar y yo derrotado, espero, espero pacientemente a poder despertar. Pero esto no es un sueño, esto es una pesadilla y no siempre se vuelve.

Y con mi padre, al final de tantos años buscando lo mismo, se pudo arreglar. Él se abalanzó sobre mí, después de hacer el numerito del gorila cabreado, y yo esperé su contacto, esperé esperando otra vez, como lo había hecho mucho tiempo a que tanta violencia acabara. Pero a pesar de no ser un profeta, en tierras de extraños siempre, todo lo que vi del futuro terminó por cumplirse. El me agarró del brazo y apretó. Yo le apreté su pescuezo. Y mi mano fue más fuerte que mi mirada, mucho más que mis palabras, porque por primera vez el miedo apareció en él. Siempre fue un cobarde, abusando de unos niños. Que nadie me acuse de cobarde a mí por querer a la muerte vencer. Pero yo ya no era un niño y con 32 años,aunque medio anoréxico y perdido,  le hice retroceder. Jamás vi a nadie más asustado, porque él sabía que yo iba en serio. Sabía que si a tocarme volvía no le respondería yo como siempre, lo haría mi ira, la que no se anda con tonterías, la que lo llevaría a recorrer el mismísimo infierno que él me había hecho pasar a mí, ese infierno que él no conocía. Y le animé a seguir si era tan osado. Pero tanto popó se hizo encima, no había pañales a mano, que nunca más me volvió a tocar. Y yo no le toqué a él, yo había perdido un padre, un cuerpo que gané. Porque mi cuerpo por fin fue mío, aunque fuese para no comer.

Ahora, perdido como vosotros, lucho por aprender a expresarme de otra manera. No quiero que el dolor me consuma, pero tampoco me guíe.

Ni el alcohol, ni las drogas, ni el sexo me ayudaron a olvidar. Hoy ya los olvidé yo a ellos, aunque el sexo me cueste más. Hay que aligerarse de infiernos pero nunca dejarlos crecer.

Yo ya voy aprendiendo a no hacerme daño, de una u otra manera, porque si quiero seguir viviendo, algunas veces lo hago, mi cuerpo tendrá que acompañarme. Y si el viaje es largo mejor será que hagamos las paces. Algún día tendremos que hacerlo. Pero yo siempre encuentro dos caminos, los dos de perdición, quise en Guatemala quedarme y acabé en Guatepeor.

El precio por encontrarme a mí mismo está siendo muy caro. Y por encontrarme, he tenido que renunciar al presente. El pasado no me deja. Soledad, tú me comprendes, dime por què mi tiempo no ha llegado.

El límite es un lugar oscuro aunque yo he encontrado algunas puertas para salir. Si algunas sois vosotros las demás están en mí. 


                                                                                                 
                                                                                                        I´ll see you on the dark side of the Moon


0 votos
Etiquetas: sin etiqueta

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar