Soyborderline Blogger
Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
MI GUITARRA Y LA SOLEDAD
- Hits: 515
- Suscribirse
- Imprimir
Por qué no estás sola soledad? ¿Por qué siempre estás conmigo?
Es verdad, yo te llamé, pero ahora que no me quieren, tampoco yo te quiero a ti.
Y en la paradoja de mi vida mi necesidad de ti ha sido grande, pero ahora me siento solo.
Y mi reloj de arena es un desierto sin oasis, con islas en las que me refugio, donde puedo ver como las botellas y mis mensajes no se han movido desde que los lancé, acompañado tan sólo por mi guitarra, ojalá supiera cantar, pues los granos de tiempo ya han caído sobre mí esperando a que le dé otra vez la vuelta al reloj y empiecen de nuevo a correr con la arena.
Es verdad, soledad, yo te llamé, pero porque te necesitaba. Y ahora, eres tú la que me necesita a mí.
Y contigo vinieron los miedos, las fobias, ¿pero qué importa lo que digan de mí que nunca viví arrodillado? Y sin embargo a veces, no puedo evitar pensarlo.
Pasan los días y eres la única que ha permanecido a mi lado. Hay superpoblación en el mundo y en mi universo sólo existimos nosotros dos, y no obstante, aquí estamos tan apretados, tan asqueados el uno del otro que no podemos separarnos porque no tenemos a nadie más.
Y ya sabíamos que nuestra unisón era maldita, tanto como nosotros dos.
Y está tan viciado que fue un error llamarte, ¿pero qué otra cosa podía hacer?
Y mi guitarra está rota porque sólo compone canciones de dolor y tú me obligas a escucharlas. ¿Quién me va a querer así? Suenan sus lamentos y a mí también me desgarran el alma. Soledad maldita compañera. Te odio tanto como me odio a mí.
Mi soledad no tiene voz, no tiene sonrisa, no me habla, no me grita, no me escucha, no me quiere, tampoco duerme, mi soledad, tan sólo me pierde, de los demás, de mi mismo, de lo que puedo ser, de lo fui, de lo que seré.
Y yo también me pierdo y se me escapa el control en la soledad de mis brazos, y ellos gritan con sangre mientras la piel les arranco, y me sonríe mi odio, que una noche sin luna más negro, más profundo que un pozo sin fondo, ¿y cómo le odio a mi odio? y es el dolor el que atrae a mi pena, a mi soledad, mi compañera, ya no estás en mis brazos, estás a mi lado.
Soledad, tú, que ves el mundo pasar, dime, ¿qué haremos ahora?, tú y yo, solos, cuando ya nos detuvimos, ahora que no sabemos cómo avanzar.
Los días pasan y los acompañan mi voz, mis lágrimas y tu silencio. Más allá, se extiende un perímetro de seguridad formado por la nada y un poco más alejada, se expande la zona donde se esconden todas las infinitas posibilidades de poder recibir daño, también en sus infinitas formas de dolor o sufrimiento.
Los dragones dominaron la tierra y una vez también anidaron en mi corazón, hoy duermen, pero ¿quién los despertará?, con esta guitarra rota, de notas partidas, tan sólo capaz de cantarle al dolor.
Y yo quiero salir y tú me pides que no me aleje y yo me quedo para que no te sientas sola, y al final el que está solo soy yo.
Qué asco de vida, y sin embargo, mis dragones todavía, aunque dormidos, siguen siendo orgullosos. ¿Quién lo sabe si volveréis a dominar en mi corazón?
Qué pena en lo que me he convertido, pienso en mi cabeza y miro a mi cuerpo, porque es el tiempo el único que me respetó.



