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Soyborderline Blogger
Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
Miedo.
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Quiero ayudarte. Déjame ayudarte. Hoy tengo miedo. Hoy tengo mucho miedo. Es pánico. Pánico a escuchar esas palabras. No quiero oír esas palabras. Por que al principio todo es maravilloso. Hasta que pasa un mes. Luego es el infierno. El infierno de la incoherencia, del caos. El infierno de escuchar una y otra vez es que no te dejas ayudar, es que no te dejas ayudar. Y luego pasa otro mes. Entonces llega lo peor. Entonces llegan esas palabras que hacen que el pánico se quede sólo en un sentimiento agradable y feliz. Esas palabras que hacen que el pecho te estalle en mil pedazos, esas palabras que te llenan de piedras el estómago, esas palabras que hacen que quieras cortarte las venas y acabar con todo este infierno de una puta vez. Eres imposible. No puedo más. Ahí te quedas, tu sabrás que haces con tu vida. Entonces llega el silencio. Y la locura empieza a dar saltos. Y entonces es cuando te odias con todas tus fuerzas. Por expulsar de tu vida a buenas personas que sólo quieren lo mejor para tí. Pero claro, antes de eso sólo veías hostilidad. Luego intentas arreglarlo, te humillas, suplicas, te rompes las rodillas de tanto arrastrarte. Y lo único que consigues es sentirte ridícula. Avergonzada. Vacía. Desolada. Desesperada. Y por las noches, para no pensar, invades tu interior con alcohol deseando que ese dolor infinito desaparezca. Hasta que llega un momento que no desaparece ni bebiéndote un camión. Entonces te empiezas a sentir rara. Miras las cosas que te rodean pero… sí, es muy extraño pero sí, es como si no fueran reales. Como si todo formara parte de una pesadilla de la que te fueras a despertar en cualquier momento. Llega un punto en el que dudas incluso de tu propia existencia, y para convencerte de que sí que existes corres al baño a mirarte en el espejo. Pero es peor. Por que al mirarte sientes que no te reconoces, que esa persona no eres tú. Realmente ves tu cara y la sientes como si no fuera tuya. Y lo que es peor. Sientes que estás fuera de tí. Mirándote desde otro punto, como te miras en ese espejo. Entonces es cuando ya la desesperación absoluta hace que pases a mayores, pero esa es otra historia que contaré otro día.
Y quiero creeros. Cuando me decis que os importo. Cuando me decis te quiero. Pero por más que intente enseñar a mi cabeza a pensar en eso, ella se empeña en obligarme a sentir que todo es una puta mentira. Que no soy digna del amor de nadie. Que soy tan ruín y despreciable que es imposible tenerme apego. Y lo peor, es que nunca siento que nada de lo que hagais será suficiente, por que yo daría la vida, daría la vida por vosotros. Mi vida entera.
La verdad es que yo entiendo que no se me entienda. Supongo que visto desde fuera sólo parezco una puta niñata egoísta e inmadura que sólo quiere caprichitos de un día para dejarlos tirados al día siguiente. Lo que no entienden, y conste que no les culpo, es la humillación. La humillación de decir hoy blanco, y mañana negro. La humillación de estar segura al cien por cien de una cosa y al cabo de una hora estar convencida igualmente de lo contrario. La humillación de rogarle que se quede a mi lado, que no se vaya nunca, pero luego alejarme y ser fría y distante.
Si a una persona normal le rozas en un brazo, sólo siente una caricia. Si a mi me rozas el brazo, sentiré una señora hostia. Es igual con los sentimientos. Y ya no es sólo eso. Es que son una puta montaña rusa. Por que ahora soy maravillosa, soy fuerte, soy invencible. Pero al cabo de un minuto soy la persona más desgraciada del mundo, la peor persona, por debajo, muy debajo del suelo.
Antes me preguntaba por qué la gente me decía tanto lo de hey, que no todo es blanco o negro, existen los grises. Es curioso. Pero parece ser que mi masa encefálica se perdió esa explicación al gestarse. Por que no es capaz de hacer más de dos categorías. En mi mundo sólo hay dos tipos de personas: las que están conmigo o las que están contra mí. Y lo peor de todo es que por norma general, al principio todas están conmigo pero rápidamente pasan a la categoría del contra mí. Por que puede que un día te ame con locura. Y al día siguiente te odiaré con todas mis fuerzas. Pero no, no es nada personal. Es sólamente que “no se pensar”.
Claro, como lo van a entender. Si no lo entiendo ni yo. Sólo se que lo odio. Que odio este miedo a querer por que implica dolor anticipado por una pérdida que yo misma me invento y lo peor de todo, me la creo. En definitiva, que me odio.
Y quiero creeros. Cuando me decis que os importo. Cuando me decis te quiero. Pero por más que intente enseñar a mi cabeza a pensar en eso, ella se empeña en obligarme a sentir que todo es una puta mentira. Que no soy digna del amor de nadie. Que soy tan ruín y despreciable que es imposible tenerme apego. Y lo peor, es que nunca siento que nada de lo que hagais será suficiente, por que yo daría la vida, daría la vida por vosotros. Mi vida entera.
La verdad es que yo entiendo que no se me entienda. Supongo que visto desde fuera sólo parezco una puta niñata egoísta e inmadura que sólo quiere caprichitos de un día para dejarlos tirados al día siguiente. Lo que no entienden, y conste que no les culpo, es la humillación. La humillación de decir hoy blanco, y mañana negro. La humillación de estar segura al cien por cien de una cosa y al cabo de una hora estar convencida igualmente de lo contrario. La humillación de rogarle que se quede a mi lado, que no se vaya nunca, pero luego alejarme y ser fría y distante.
Si a una persona normal le rozas en un brazo, sólo siente una caricia. Si a mi me rozas el brazo, sentiré una señora hostia. Es igual con los sentimientos. Y ya no es sólo eso. Es que son una puta montaña rusa. Por que ahora soy maravillosa, soy fuerte, soy invencible. Pero al cabo de un minuto soy la persona más desgraciada del mundo, la peor persona, por debajo, muy debajo del suelo.
Antes me preguntaba por qué la gente me decía tanto lo de hey, que no todo es blanco o negro, existen los grises. Es curioso. Pero parece ser que mi masa encefálica se perdió esa explicación al gestarse. Por que no es capaz de hacer más de dos categorías. En mi mundo sólo hay dos tipos de personas: las que están conmigo o las que están contra mí. Y lo peor de todo es que por norma general, al principio todas están conmigo pero rápidamente pasan a la categoría del contra mí. Por que puede que un día te ame con locura. Y al día siguiente te odiaré con todas mis fuerzas. Pero no, no es nada personal. Es sólamente que “no se pensar”.
Claro, como lo van a entender. Si no lo entiendo ni yo. Sólo se que lo odio. Que odio este miedo a querer por que implica dolor anticipado por una pérdida que yo misma me invento y lo peor de todo, me la creo. En definitiva, que me odio.
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