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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
Noche de sábado.
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Hoy no hubo planes. Llegué de mi trabajo y dormí un poco. Son las 11:30 p.m. y ni luces de Morfeo.
Quiero convencerme a mi misma de que el amor es algo cerebral. Que puede dejarse atrás aunque a veces sienta un gran vacío por la partida de los que se fueron, de todos ellos, algunos a los que yo misma alejé. Hombres desamparados la mayoría. Necesitados de ánimos, de fuerzas, de fé. Yo quise ser ese bastón de fortaleza; pero mi flaqueza fue la infidelidad. En todos los casos. Física y/o mental.
¿Soy acaso la peor de las mujeres? Yo no lo veo así. En su momento, todas esas dudas me hicieron sangrar mi mente, mi corazón y mis brazos. Me dolía más que a ellos. Estar confundida siempre ha sido mi piedra. Esa que dice José Alfredo que me enseñó que mi destino era rodar y rodar, aunque en mi caso creo que mi destino era llorar y llorar.
Hoy estoy por estar. Mi madre dice que espere a alguien que pueda ofrecerme un futuro estable, no como a mi hermana que la dejaron con 4 hijos sin manutención y ahora vive al día. Tengo quien me quiere así, pero no llena mis expectativas, no me causa mariposas en la panza, no me llena, no le gusta a mi otra yo. ¿Cómo termino con esa situación? ¿Alejándome? Lo he tratado de hacer, pero al día siguiente me siento culpable y vuelvo a aceptar alguna invitación a salir, un café, una llamada o contesto un mensaje. Siento incomodidad. Quisiera regresarme a mi tierra. Allá donde no es necesario pensar en el amor. Porque es mi mundo aparte, mi niñez estancada, mi pueblo donde todo sigue igual.
¿Eterna soltería? ¿Qué problema habría? Quizá la tristeza de envejecer sola. Pero tampoco quiero hacerlo con alguien que no ame y no entienda los grandes altibajos de los que tal vez siempre me acompañarán. Quiero sentir un amor de verdad, un amor infinito. No un amor forzado. Ni un amor por compasión. Quiero un hombre fuerte que sepa que en mis crisis solo necesito un abrazo, no palabras, un hombro para llorar y compañía. Un hombre que sepa que hay días en los que no hay razón para los altibajos, que no reclame. Que sea lo suficientemente inteligente para no aburrirme y aceptar mis logros como una cualidad y no como competencia. Un hombre al cual yo también pueda admirar.
Creo que ese hombre nunca va a llegar.



