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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
OMISIÓN U OCULTAMIENTO
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OMISIÓN Y OCULTAMIENTO
No todas las mentiras lo son en el sentido positivo, ya que se puede decir algo que no necesariamente sea falso. Uno también miente cuando no dice algo que es verdadero y cuya omisión hace que cambie el sentido de las cosas. Por ejemplo, en los contratos que hacen las personas para comprar una casa, un apartamento o cualquier otra cosa, se omite lo que suele llamarse la letra pequeña, lo que puede convertir en negativo lo que parecía muy positivo. En los juicios, omitir un pequeño detalle es falso testimonio, porque con ese ocultamiento se desvirtúa el resto que se cuenta. Se trata de una acto más sutil, porque no se puede reprochar una mentira al individuo, pero puede crear una situación perversa en juicios, en política o cuando se habla a la opinión pública. Para nosotros la omisión es condenable –explica el rabino Sacca- cuando esconde un testimonio ante los tribunales. El individuo sabe algo, no se presenta y no lo dice. Es una acción, pero es incorrecta. Pero en la vida cotidiana hay omisiones que pueden ser correctas. Por ejemplo, cuando se trata de preservar una buena relación familiar entre un hombre y una mujer y uno de ellos omite hacer un comentario que puede traer una discusión. En ese momento es preferible callar aunque lo que se estaba por decir fuese verdad. Otro caso se da con las malas noticias, que hay que tratar de no darlas en la medida en que se pueda, en la que el otro no tenga la obligación de conocer lo ocurrido”.
Para el padre Busso “omisión puede llegar a ser también el consentimiento de una verdad. Muchas veces el que calla otorga. El padre son los hijos hace omisiones de muchas cosas, a sabiendas, porque va contestando de acuerdo a las preguntas que va haciendo el chico, en la medida que crece, y eso no puede considerarse como mentira. El ocultamiento de toda la verdad a veces puede ser una obligación. Otro tema es la restricción mental. Es lo que utilizamos para salvar los secretos más sagrados, por ejemplo, en ciertos casos límite. No podemos decir mentiras, pero podemos hablar sobre un tema determinado, mediante generalidades para no revelar el secreto”.
Quienes no somos creyentes no tenemos ningún inconveniente en engañar a un sicario de un dictadura o a un asesino. Si a mí un terrorista de la ETA o un agente de algún dictador, me pregunta algo y yo puedo engañarle, lo haré sin ningún escrúpulo y con toda tranquilidad para de esta manera ayudar a gente perseguida por ellos, o simplemente par fastidiarlos. En este caso no me consideraré de modo alguno reo de faltar a la verdad.
Pero éste es mi punto de vista. Kant no coincidirá conmigo, ya que escribió un opúsculo donde dijo que no podía mentirse en ninguna condición, ni siquiera para salvar la vida de un inocente.
Para quienes acuñaron este mandamiento la cuestión crucial era el testimonio en los procesos penales, que no tenían otra forma de prueba más que la palabra dada por las partes, por lo cual era imprescindible la sinceridad de quienes declaraban.
¿Qué es la verdad? Así interrogó Pilatos a Cristo en una ocasión célebre. Uno de los grandes filósofos medievales, santo Tomás de Aquino, la definía diciendo que es la adecuación del intelecto, la inteligencia humana y la cosa; la adecuación del intelecto con la realidad. Pero a nosotros la que nos interesa es la verdad que surge del mandamiento: no levantar falso testimonio, no mentir. Es la verdad que se adecua entre lo que nosotros intelectualmente captamos como realidad y lo que decimos o lo que contamos. En ocasiones, por razones morales o jurídicas, debemos decir exactamente lo que sabemos o lo que creemos que es cierto y se ajusta a la realidad. En otras, no es obligatorio. También existen cuestiones triviales en las que es superfluo decir o no la verdad que en otros momentos se nos puede exigir. Lo peligroso, en definitiva, es cuando la mentira causa graves perjuicios a los individuos o a la comunidad en general. Cuando la verdad se explica por una parte y se omite o se oculta la otra. La verdad jamás será absoluta, será una verdad a medias.



