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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
Recuerdos de Rechazo
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Anoche conversaba del tema con mi madre y bueno, hoy volví a recordarlo y quiero escribir un poco al respecto porque se me quedó algo atragantado.
Mis primeras experiencias de rechazo empezaron levemente cuando estaba en mis clases de Ballet, poco antes de entrar a la escuela. No tengo recuerdos claros de eso, pero sí algunas sensaciones. Más que nada, me sentía diferente. Era la más alta y me sentía grande, torpe... fuera de lugar.
Cuando comenzó la escuela era claramente el bicho raro... en las fotos del curso parecía un gigante en Liliput jeje... y no exagero, la diferencia de tamaño era muy notoria. Cuando todos tenian 5 años yo parecía de 8... y así sucesivamente.
Hasta más o menos los 7 años era una niña bastante normal, amigable, con una autoestima saludable... y los rechazos de mis compañeros de la escuela no me afectaban tanto. Tenía amigos en mi barrio y solía bajar a jugar o montar bicicleta en el patio.
Después del divorcio de mis padres mi autoestima se derrumbó. Los rechazos en la escuela aumentaron y me afectaron, incluyendo el hecho de que me decían cosas como "la hija de padres divorciados"... y la "jirafa".
Cuando salíamos a recreo y yo quería a unirme a jugar con algún grupo de niños/as... se iban y me apartaban.
En el colegio se repitió el escenario aunque habían algunas almas hipócritas que se pegaban a mi al ser también rechazadas y me usaban como última opción y terminaba yo siendo el refugio de otros rechazados hasta que encontraban a alguien más.
Mis mejores amigos fuera de casa eran los libros y la música que llevaba en mis cassettes para escuchar en mi walkman.
Nunca hice nuevos amigos en mi nuevo barrio. El primer intento fracasó con la grandiosa broma que me hicieron cuando uno de los niños fingió estar enamorado de mi y me pidió ser su novia para después confesar que había sido todo mentira y era una apuesta. Nunca más intenté entablar amistad con nadie ni volví a bajar al patio de juegos.
Mi mejor amigo en casa era la televisión. Mi madre tenía que trabajar todo el día y yo pasaba sola en las tardes.
Cuando mi padre me llevaba los sábados a pasar con él... me obligó a ser amiga de su hijastra, a la que trataba igual que a mi e incluso mejor.
Nunca ningún chico se fijó en mi, jamás.



