Soyborderline Blogger
Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
Reflexiones de una loca enamorada
- Hits: 648
- Suscribirse
- Imprimir
Hace un año y medio apareciste en mi vida, y aunque al principio no reparé en tu presencia, poco a poco me fue conquistando tu profunda mirada. Los días pasaban y yo te miraba de reojo, celosa de que no me incluyeras en tus planes, celosa de que no posaras tu mirada en mi como lo hacias con otras chicas. La primera vez que hablamos un escalofrío recorrió mi cuerpo, nuestras primeras conversaciones versaban sobre grupos musicales, que casualmente compartiamos. Fue como una señal que me empujaba a acercarme a ti y conocerte más profundamente, pero pronto nuestra breve y ligera relación se cortó cuando yo abandoné el centro donde nos conocimos. Pronto descubrí que habías encontrado novia, y decidí mantenerme al margen. En aquellos momentos retomé la relación con un antiguo amor y que hasta entonces había sido totalmente platónico, pero de repente un día nos volvimos a ver. Tu por aquel entonces estabas pasando un mal momento con tu pareja y yo no quería meterme en medio, admás de que había comenzado una relación con otro chico, ya nombrado anteriormente. Aquella noche fue mágica, la mejor de mi vida. Bebí más de la cuenta, como todos, pero fue realmente maravillosa. Te preocupaste por mi y por primera vez pude sentir tus labios besando tiernamente los mios. Me confesaste sentimientos que yo creí verdaderos. Me dijiste que llevabas enamorado de mí desde el día que me conociste y que me veías como la futura madre de tus hijos. Mi corazón no paraba de latir, como si fuera a salir despedido de mi cuerpo Nadie hasta aquel momento me había susurrado cosas tan bonitas al oido, y sentí que de nuevo un sentimiento terriblemente profundo nacia en mi estomago para acabar en mi orazón. Me dí cuenta que con aquellas bellas palabras me había enamorado de ti.Pasamos la noche juntos y el día siguiente también. Yo estaba en la gloria y no quería que aquel momento terminará jamás, pero por desgracia tuvimos que separarnos y nuestros camines se volvieron a distanciar. Tu seguiste con tu vida y yo con la mía, aunque aquel sentimiento que tuve aquella noche volvía a aparecer cada vez que pensaba en ti, un cosquilleo en el estómago. Un mes después volvimos a retomar el contacto por internet y me confesaste que aquellas palabras no habían sido fruto del alcohol. Estuvimos casi 48 horas seguidas hablando de nuestros sentimientos y por fin me decidí a actuar. Rompí la relación con el chico con el que estaba en aquellos momentos, y que por otra parte no tenía ningún futuro, ya que el vivía en Ibiza y no nos veríamos hasta 10 meses después. Después de aquel fin de semana de intensas conversaciones llegó aquel inolvidable lunes 25 de Mayo del 2009. Fui a buscarte al centro pero no habías ido asique movi cielo, tierra y mar para contactar contigo y que nos vieramos. Por fin hablamos y quedamos en Moncloa, donde yo te esperaba nerviosa. No sabía cómo reaccionarías, ni como saludarte, y por fin te ví, acercándote lentamente, con aire nervioso, hasta que estuviste a medio metro de mí. Estonces ambos nos miramos y, creo que ambos dudamos en la manera de saludarnos, pero aquella vez fuiste tú el decidido y me plantaste el mejor beso que jamas me han dado. Pronto asie tu mano, como con miedo de que te escaparas y empezamos a pasear. No estuvimos solos, ya que un amigo estuvo acompañandonos, pero aprovechando un momento te agarre del brazo y tomé la decisión que luego condicionaría mi vida hasta ahora. Te confesé lo que sentía por ti y te pedí que comenzaramos una relación. Tú titubeaste y me pusistes una condición, que para salir conmigo tendía que vestir como una persona normal y abandonar todo el rollo gótico y oscuro que me rodeaba. Yo acepté sin pensarmelo dos veces, pero más tarde me arrepentí, y quizá debiera habermelo pensado más veces, porque una persona te debe querer y aceptar tal y como eres. A ojos ajenos aquella relación no empezaba con buen pie, pero yo no pensaba dejarme vencer por comentarios de terceras personas. Tenía claro lo que sentía por ti y pensaba luchar por ello.



