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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
Resumen del Trastorno Bipolar
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El trastorno bipolar es una enfermedad cerebral en la que se produce una alteración de los mecanismos bioquímicos que regulan las emociones y el humor.
Las personas que lo padecen experimentan cambios inusuales en el estado de ánimo, en la percepción de la energía y en la conducta. No se trata de una imperfección del carácter, de una debilidad personal o de algo que se pueda resolver autónomamente. Las “subidas” y las “bajadas” son diferentes de las que experimentan la mayoría de las personas. Se llaman fases de manía o de depresión y pueden llegar a ser tan graves que deterioran la capacidad de trabajar, estudiar, relacionarse con los demás y pueden requerir la hospitalización.
Se puede lograr una estabilización gracias a tratamientos farmacológicos apropiados y a terapias psicológicas, sobre todo psicoeducativas, de modo que es posible alcanzar una buena calidad de vida.
Polo Depresivo
Falta de interés o placer
Sentimientos de tristeza y vació constante
Irritabilidad en algunos casos (mayormente en adolescentes)
Pérdida o aumento de peso significativo sin dieta alguna
Cambios en los patrones de sueño, tanto como insomnio o dormir demasiado
Lentitud en los movimientos y expresiones pausadas
Dificultad para concentrarse
Fatiga o pérdida de energía, cansancio extremo
Sentimientos de culpabilidad
Pobre autoestima, sentimientos de minusvalía
Dificultad para tomar decisiones
Pensamientos de muerte y/o suicidio con o sin plan definido
Polo Maníaco o Eufórico
Autoestima exageradamente alta, delirios de grandeza
Poca necesidad de sueño (con dos o tres horas de sueño la persona se siente que ha descansado lo suficiente)
Hablar demasiado, de forma persistente
Expresión de ideas al grado acelerado en que surgen los pensamientos
Distracción persistente, su atención se torna en aspectos poco importantes
Aceleración exagerada en los movimientos
Incremento en actividades específicas al grado de ser compulsivas, como lo son eventos sociales, exceso de trabajo
Hipersexualidad, actividad sexual de forma anormal y exagerada
Comportamiento hostil y/o violento
Los bipolares tienen un patrón: aburrimiento, excitación, proyectos, incomprensión, autodestrucción.
Pero hay que tener en cuenta que el puño de la depresión que aprieta en silencio el corazón del bipolar (aun en su manía) es, también, uno de los motivos de su agotamiento. Por una parte, consume su energía interior, y por otra, lo enfrenta a un mundo cargado de adversidad que lo aplasta
Todo lo conectado con las relaciones y los proyectos representan un área conflictiva de importancia. El bipolar cambia rápidamente de postura frente a sus proyectos y afectos, le cuesta mantener relaciones profundas y durante mucho tiempo. Es muy usual encontrar, en las historias de estas personas, numerosas experiencias de cambio laboral, vocacional y de pareja, generalmente, con separaciones y desligues turbulentos. Esto se debe, en parte, a la búsqueda de la diversidad de experiencias como un alimento significativo del alma, a la complejidad de su mundo personal y a la tendencia a construir vínculos disfuncionales, enredados, tormentosos y atribulados, tanto con personas como con tareas y emprendimientos.
Los bipolares tienen una excitación inicial baja y una resonancia de corta duración. Puede ocurrir, sin embargo, que al inicio las nuevas propuestas tengan una fuerte intensidad que decae a poco de andar, como si en el transcurso del tiempo decayera la motivación.
La sensación de no pertenecer se ha convertido, para el bipolar, en un “callejón sin salida”, donde por momentos se siente: ["Inmóvil en la sombra, mudo como una planta, / sembrado, quieto, en un temor de nada, / con derrumbes de carne para adentro / pero sin haber muerto" (Jaime Sabines).]
El trastorno bipolar suele ir acompañado de repercusiones sociales, familiares y económicas, además hay un alto índice de suicidio que supera el 20 por ciento de los casos. Con los medios de hoy, los afectados tratados con medicación acompañada de terapia psicológica, pueden llevar una vida totalmente normalizada, por ello es muy importante detectar la enfermedad para someter a los pacientes a tratamiento.
El tratamiento del trastorno bipolar es multidisciplinario: requiere de la intervención de psiquiatras, psicoterapeutas y médicos. Más aún, el involucramiento empático de familiares, la pareja, amigos, vecinos y compañeros de trabajo o escuela significa la diferencia entre retomar una vida funcional o un agravamiento terrible del problema.
El tratamiento en cada paciente es diferente, pues hay que considerar que no todos los organismos reaccionan de igual manera a los mismos medicamentos:
Reguladores del ánimo: regula los niveles de dopamina, serotonina y noreprinefina, lo que restablece la comunicación entre neuronas.
Anticonvulsivos: Algunos medicamentos desarrollados para calmar los ataques epilépticos, han mostrado efecto calmante en las crisis bipolares.
Antipsicóticos: Disminuyen los síntomas depresivos y maníacos.



