Soyborderline Blogger
Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
No lo entiendo.
No sé lo que me pasa. No entiendo las cosas que pasan ultimamente por mi cabeza.
Tengo amigos, unos mejores que otros, tengo el apoyo de mi familia, y aún así siento un vacío terrible, siento que no merezco tener lo que tengo, me siento sola.
Tengo pensamientos suicidas, y lo único que quiero es que llegue la noche para poder acostarme, dormirme y que de esa forma se me pase más rápido el tiempo. Desearia que siempre fuera de noche.
Y de la persona de la que estoy enamorada, ya no sé si quererla, o odiarla. Habla mal de mi, a mis espaldas, y después me habla como si nada hubiera ocurrido. En estos momentos, le tengo un odio infinito.
La ansiedad se apodera de mi en los momentos en los que menos me lo espero, me pongo a pensar en todo, en la gente que seguramente, también piense que soy imbécil y manipuladora. Que intento quedar siempre bien...
...Criado por lobos
Marcos Rodríguez Pantoja: criado por lobos |
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Esta es la insólita, curiosa y sorprendente historia de Marcos Rodríguez Pantoja, “el salvaje de Sierra Morena”, el niño que fue criado por lobos.
Marcos nació el 7 de junio de 1946 en Añora, un pueblo andaluz de Sierra Morena. Era el menor de 3 hermanos de una familia rural y pobre en plena postguerra. Al morir su madre, su padre se junta con otra mujer, entrega a sus dos hijos mayores a unos parientes y se van al campo, a vivir en una choza. Marcos es maltratado por su madrastra has que, cuando tiene 6 años, es vendido a un pastor, Damián; con este cuidaba un rebaño de cabras, aprendió a cazar y a hacer fuego pero sin cruzar apenas palabra con su “dueño”.
Un día el pastor desapareció y Marcos quedó solo en el monte como un animal más: vivía en una cueva, cazaba y, lo más sorprendente, familiarizó con los lobos llegando a ser uno más de ellos ( en el vídeo al final del post el propio Marcos explica como ocurrió): comía, se movía y aullaba como un lobo.

«Un día oí ruido detrás de unas rocas. Me acerqué y había unos lobeznos. Les fui a dar comida, a revolcarme con ellos… Vino la loba y lanzó un mordisco… Me fui… Un día estaba en la cueva y entró la loba. Yo me fui al fondo… Creía que me iba a comer… ¡Como antes me había atacado! Pero me dejó un trozo de carne… Me lo iba acercando… Y al final se acercó y la abracé… Y fueron confiando en mí. Yo les daba comida y jugaba con los lobeznos y poco a poco, así, fue como me fui convirtiendo en el jefe de la manada».
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