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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
DEL OTRO LADO DEL UMBRAL
Abrió la puerta y clavó los ojos en ese umbral que no tardaría en traspasar y pisar. Se quedó con la mirada fija y los pensamientos perdidos, sin objeto, sin conclusiones ni certezas. Buscó algo que le indicara dirección, buscó señales de conveniencia, buscó un chasquido de dedos que indicara que el momento de dar aquel paso, ya estaba vencido pudiendo retornar de lo que no parecía ser una decisión personal y consciente. Deseó pestañear tan sólo una vez para probar si en un abrir y cerrar de ojos, la escena frente a sí, desaparecía. Sin embargo, aquél lugar, sin huella previa ni señalizaciones, seguía allí a su pesar, a escasos centímetros de sus piés que se mantenían inmóviles..., tan inmóviles como ella y sus pupilas, tan espectantes y tensos como se había vuelto el silencio en el que, a pesar de los motores y las bocinas de la ciudad, se había sumergido. No había nada alrededor que le advirtiese de los velos que caen definitivamente y para siempre, de los límites que se corren y todo lo abarcan, de que el pleno conocimiento lleva por un sendero en donde el horror que se esconde en lo oscuro, de repente se ilumina y jamás se vuelve a oscurecer. Nada ni nadie podría ya advertirle de aquel sendero, porque nada ni nadie que hubiese traspuesto ese límite, pudo volver a explicar las verdades absolutas con un hilván perfecto en sus frases. Dar un paso en aquella dirección, y colocar sus piés en aquel lugar sin palabras ni diferencias, le abriría las puertas a los secretos del universo, a la infinitud y al fin de toda polaridad. Ya no existirían blancos ni negros, ni tú o yo, ni buenos y malos. Nada sería aquí o allá y el tiempo jamás volvería a llamarse ayer, hoy o mañana. Pero de golpe, a sus espaldas sintió el desgarro de su vestido seguido de una ráfaga de aire sin nombre, y al instante una prisión que sobre el cuerpo, le cerraba a sus manos el acceso al cielo. Pegados al cuerpo, como si llevara puesto un cajón de velatoria, sus brazos se sintieron rígidos. Ahora lucía un chaleco blanco y una corona de espinas que nadie podría ver, pero ella podía sentir.
Miró al suelo y vió que sus piés habían apenas traspasado aquella línea, y al momento sólo pudo arrepentirse de haberse quedado aferrada a su útimo destello de cordura inmóvil, sin poder correr lo suficiente al otro lado, como para no ser juzgada con las leyes de este mundo finito, polar, temporal y limitado que la llamaría por siempre LOCA...
el conductor que conducia descalzo
Hola.¿Como vais?
Os queria contar una cosas que nos paso anoche al ir a ver las estrellas.
Yo os conté que iriamos a ese lugar especial.pues bien.al llegar la noche era oscura y una nublima alta cubria parte del cielo.Algunas estrellas se dejabanentre ver como si supiesen que ibamos a verlas espresamente delde debajo de la montaña.
Los perros tenian las orejas altas porque escuchaban el talan alan de un cencerro de una vaca que pastaba en la oscuridad.Dejamos escapar nuestra nuestra fantasia y en un omento dado nos entro un sueño terrible.Los ojos se nos estrecerraron a los dos y decidimos volver a casa porque las estrellas juganban al secontite con nosotros.
A Pepe le dolian mucho las botas porque al decirme el numero de las que le tenia que comprar ,se le olvidó que tiene un pie que es mas grande que el otro...y una le estaba justa y le apretaba en el tobillo.Entre la morriña y el dolorcito del pie se quitó las dichosas botas y las puso en el asiento trasero con los canes...que estaban encantados,por cierto.Tube que procurar que Morgan no le mordiera los cordones...no seria la primera ez que se los come....
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