Soyborderline Blogger
Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
numayos
Desenvaino la liturgia del amor, buscando un mundo más allá de su propio egoísmo, mientras en un plano paralelo me enfrento a la neutralidad de la cotidianidad de lo absurdo. Los pretextos para ser feliz escasean, así que no vueles cerca del sol con tus alas de indiferencia. Damos por sentado demasiadas circunstancias, y organizamos a nuestra manera (siempre a nuestra manera) una realidad demasiado abstracta para que su existencia conlleve peso, y aun así nos vemos menospreciados por su densidad. Groucho dicho que nunca pertenecería a un club que admitieran a alguien como él de miembro, Yo por mi parte pertenezco a un club que no me admite (la intransigente humanidad), Y que puedo hacer al respecto? Sufrir y molestar lo menos posible? O por el contrario debo gritar hasta que las fuerzas mueran agotadas en el pozo del sufrimiento? Probé ambas posturas, recolectando fracaso tras fracaso. Y el camino vacío que recorro se que me lleva hasta ti, mi único consuelo, el Fin. Las palabras se están pudriendo en un mar estancado de esfuerzo y lucha. Doy fe de mis mentiras, que no son más que el reflejo de las tuyas. Indagaré a fondo en mis apuntes mentales, tal vez encuentre el momento en que perdí la apuesta, y tal vez, si me permiten retroceder me descarte a tiempo o tal vez suba más el farol. Mierda de Ambición. Tú aguarda mi llegada, no creo que este lejana, el tiempo es relativo y tú siempre fardaste de paciencia, amigo Fin.
...Al Otro Lado Del Espejo...

DEL OTRO LADO DEL UMBRAL
Abrió la puerta y clavó los ojos en ese umbral que no tardaría en traspasar y pisar. Se quedó con la mirada fija y los pensamientos perdidos, sin objeto, sin conclusiones ni certezas. Buscó algo que le indicara dirección, buscó señales de conveniencia, buscó un chasquido de dedos que indicara que el momento de dar aquel paso, ya estaba vencido pudiendo retornar de lo que no parecía ser una decisión personal y consciente. Deseó pestañear tan sólo una vez para probar si en un abrir y cerrar de ojos, la escena frente a sí, desaparecía. Sin embargo, aquél lugar, sin huella previa ni señalizaciones, seguía allí a su pesar, a escasos centímetros de sus piés que se mantenían inmóviles..., tan inmóviles como ella y sus pupilas, tan espectantes y tensos como se había vuelto el silencio en el que, a pesar de los motores y las bocinas de la ciudad, se había sumergido. No había nada alrededor que le advirtiese de los velos que caen definitivamente y para siempre, de los límites que se corren y todo lo abarcan, de que el pleno conocimiento lleva por un sendero en donde el horror que se esconde en lo oscuro, de repente se ilumina y jamás se vuelve a oscurecer. Nada ni nadie podría ya advertirle de aquel sendero, porque nada ni nadie que hubiese traspuesto ese límite, pudo volver a explicar las verdades absolutas con un hilván perfecto en sus frases. Dar un paso en aquella dirección, y colocar sus piés en aquel lugar sin palabras ni diferencias, le abriría las puertas a los secretos del universo, a la infinitud y al fin de toda polaridad. Ya no existirían blancos ni negros, ni tú o yo, ni buenos y malos. Nada sería aquí o allá y el tiempo jamás volvería a llamarse ayer, hoy o mañana. Pero de golpe, a sus espaldas sintió el desgarro de su vestido seguido de una ráfaga de aire sin nombre, y al instante una prisión que sobre el cuerpo, le cerraba a sus manos el acceso al cielo. Pegados al cuerpo, como si llevara puesto un cajón de velatoria, sus brazos se sintieron rígidos. Ahora lucía un chaleco blanco y una corona de espinas que nadie podría ver, pero ella podía sentir.
Miró al suelo y vió que sus piés habían apenas traspasado aquella línea, y al momento sólo pudo arrepentirse de haberse quedado aferrada a su útimo destello de cordura inmóvil, sin poder correr lo suficiente al otro lado, como para no ser juzgada con las leyes de este mundo finito, polar, temporal y limitado que la llamaría por siempre LOCA...



