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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
UN CUENTO DE BRUJAS COMO YO
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Era una bruja piruja, maruja, de cabello negro enrulado que los días de humedad se volvían caprIchosos y le caían en rulos sobre su frente. Ella se amarraba mariposas multicolores de tagua que habia comprado en el mercado de la esquina. Sus ojos eran negros y profundos, parecia saber los pensamientos de otros cuando los miraba, ella tenia la habilidad de dirigir sus ojos, el uno se dirigia a la derecha y el otro a la izquierda, tal como lo hacen los camaleones, asi nada se le escapaba. Su nariz era pequena y fina y no tenía ni un lunar o verruga, su piel era blanca como la leche,casi trasparente.
Ella siempre vestía de negro.
Todas las noches preparaba en su caldero pociones con patas de ciempiés, ojos de caracol y cola de babosa, y otras hierbas magicas secretas……
La gente del pueblo venía a pedirle que les cure un callo del dedo gordo del pie o una verruga de la panza o una uña encarnada y ella siempre dispuesta les regalaba sus pociones.
A veces todo salía bien, pero otras ¡se metía en cada lío!
Un día la visitó Doña Eduviges, que era la chismosa del pueblo, para pedirle que cure a su loro que se había quedado mudo y por más que ella le hablara, el loro no decía ni una palabra.
Nuestra bruja piruja, biruja, decidió ayudarla y preparó esa noche una sopa con lengua de mosquito y patas de gusano. El loro tomó la sopa…pero no habló.
Doña Eduviges muy furiosa visitó nuevamente a la bruja chiruja, miruja, para decirle que su loro seguía mudo. Fue entonces cuando la bruja firuja, fruja, decidió usar todo su poder y realizó un hechizo a la luz de la luna, lástima que esa noche hubo muchas nubes, para que el loro de doña Eduviges hable.
No sabemos si fue eso o que fue, pero el lorito comenzó a hablar, pero no para pedir la papa sino para contar los chismes que decía Doña Eduviges y aunque ésta trato por todos los medios de callarlo, el loro hablaba y hablaba sin parar.
Así fue como la bruja piruja, maruja, liruja, biruja, chiruja,…decidió dejar de hacer hechizos y dedicarse al cultivo de rabanitos que siempre le habían gustado en la ensalada.
AUTOR DESCONOCIDO



