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Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
VERSOS DEL SUICIDA
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Con ideaciones sobre la muerte. Para variar... Pero aguantando el tirón.
Corrientes de llamas vivientes.
Son tus cauces, rojos, como las fauces de aquel dragón que habitó en mi interior.
Y de espinas, tan marchitas, que yo sembré, tan hundidas en su crecer, así es mi jardín atormentado, por siempre negado, por donde rauda corra la suerte, la fortuna, que a mí me alimente, de rosas, mi armadura, por donde quiso entrar la muerte, la que siempre quiere morderme, deleite de sus dientes, en mis rojas serpientes, en mi jardín rosado, de venas y arterias mi entramado, de cicatrices también surcado.
Porque cuando el dolor robó de la fuente de mi alma y bebió de los amaneceres que de sus aguas por salir aún quedaban, dejándome un veneno perpetuo en el tiempo, le acompañaba la muerte con los versos del suicida y sus baladas.
Y cuando no hay nadie, la muerte acude a verme siempre, con su metálico sonido porque ¿quién sin un destino es dueño de su suerte?
Y yo te canto desde el horizonte donde varias veces al día el sol se pone, donde las alas de los ángeles son siempre negras, donde sólo cobija la sombra de mi sombra mientras se arrastra por los callejones y donde muere en el espejo la silueta de los demonios cuando se refleja.
Porque la muerte, aquí, me persigue y me susurra, y con sus tijeras de tiempo cortar quiere los hilos de mi vida en la penumbra cuando yo me asomo al pasado y al espejo.
Y mi corazón sabe cómo muerde y de lo qué es capaz la muerte, porque en este limbo de locura, siente cómo se acerca en cuanto descansa y en cuanto duerme, porque es en sueños y en la vigilia cuando me intenta seducir con sus canciones de melancolía.
Y si yo todavía te tuviera a mi lado tal vez en mi desesperación podrías iluminarme con el brillo de tus ojos y tu calor, y caer en otra clase de pecados mientras le digo a la muerte que adiós, porque pienso en mi camino y en que no es justo que me persiga la muerte después de haberte conocido y saber por fin lo que es quererte.
¿Y quién nos llevará crisantemos cuando no estemos?
¿Vendrán con flores hermosas en las manos los mismos que en vida no nos escucharon?
Porque también la soledad orgullosa en mis brazos heridos quiere entrar.
¿Y tú? ¿Puedes escuchar mis versos de dolor cargados y que hablan de la muerte y de su abrazo? Porque mientras la desesperación se sirve del metal el dolor paciente tan sólo tiene que esperar.
Corrientes de llamas vivientes. Así son mis rojas serpientes.
Poeta Maldito. Bastante maldito.




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