Esto es un correo real que le he enviado a mi pareja Alex esta misma madrugada... quería compartirlo con vosotros pues es de esas veces que una reflexiona e intenta explicarse con.. libertad.
No es fácil intentar exponer de forma clara mi situación. Aunque
dejaré los miedo a un lado (no me lo creo ni yo) esta vez, para
intentar de forma simple y muy sincera, enfrentarme a mi misma y mi
problema.
¿Quién soy?
Una luchadora constante. Luchadora para sobrevivir al dolor mas
destructivo que conozco. Dolor crónico, dolor punzante.
Mi "yo" es extremadamente frágil, o como dicen los psiquiatras padezco
de una severa "fragilidad yoica". En pocas palabras... no se mirar por
mi misma. No tengo ego. Mi autoestima se encuentra siempre posada en
manos de los que me rodean. Si ellos me quieren yo me quiero. Si ellos
no me quieren yo me autodestruyo.
Vivo continuamente con pánico a perder el control sobre si misma,
sobre mi cuerpo, mi estado físico y mental. Pero sobretodo vivo con
miedo de sentir mas dolor... siempre pienso que estoy desbordada, que
ya no podré soportar ni una pizca más de dolor.
La decepción es el cuchillo con el que la vida me apuñala. La
frustración es el cólico eterno de mi alma.
¿Por qué? Porque cualquier acto de los demás que yo pueda interpretar
como un "ataque" los convierte al momento en seres insensibles y
crueles de los cuales debo de protegerme. Todas estas espectativas de
que los demás son "malos" no me vienen de la nada... en mi interior
habita un mundo lleno de vivencias desagradables, donde fui pisada,
humillada, violada, abandonada o maltratada. Todas esas realidades
tapan mi presente allí donde quiera escapar.
¿Qué hacer cuando comprendes que tu mayor enemiga eres tú?
Odiarte. Eso al menos hago yo...
Sé que debería creer en mi, en que yo puedo si quiero, ser mi mejor
amiga... pero... ¿enserio???
No. Soy cruel conmigo misma. Soy toda una experta en destruirme psíquicamente.
Mi madre lo hace, ella... ella es el último ejemplo de quienes me han
pisado en la vida, es decir, es el único factor que perdura, que
habita en mi presente aún, como foco de intranquilidad e inestabilidad
y además, fuente insaciable de insultos, maltratos y actos-rechazo que
día tras día boikotean mi objetivo de querer avanzar en mi depresión y
mi funcionamiento tipo límite.
NO TRATO DE MANIPULAR A NADIE. TAMPOCO QUIERO LLAMAR LA ATENCIÓN.
Estas dos afirmaciones pueden sonar atrevidas, sobretodo cuando cada
dos por tres, acudes a tu gente para avisarles de tus ideas suicidas.
Es algo abrumador y espeso... explicar esto es quizá, lo más difícil.
Hay muchas maneras de llegar al punto en que una decide pronunciar "ya
no puedo más" "me voy a quitar la vida"... a veces el dolor es tan
intolerado por mi corazón que sólo intentar pararlo vale. Otras, el
afán por cortarme a modo de castigo o de enseñar por fuera lo que se
vive por dentro, como estar llena de moratones, cortes o mordiscos...
a modo de manifestación del dolor psíquico que sufro y que parece
nadie puede entender... Otras veces sin más, es un grito desesperado
en busca de cualquier cosa que pueda alejarme precisamente de eso
mismo: la muerte. Aunque suene contradictorio, a veces puedo contarle
a alguien mi idea suicida justamente para evitar que eso pase, es
decir, para ver si alguien puede convencerme de no hacerlo, puesto
que a pesar de todo lo que sufro, en mi interior algo siempre me dice
que no debo de hacer eso jamás, que es un completo error.
No es fácil pasar por estas tesituras emocionales día si y día
también. Pero así son las recaídas, infernales. De modo que poco a
poco, una se va deteriorando cada vez más, incrementando así mis
necesidades de amor y de sentirme protegida y mi frustración si estas
necesidades no se ven complacidas.
CUANDO TODO ESTALLA
La corteza pre-frontal es la parte del cerebro que nos permite a las
personas evaluar las acciones frente a las consecuencias, esta zona
del cerebro empieza a "desactivarse" momentos antes de empezar un
ataque de ira.
Lo mejor que puedo hacer por mi misma cuando estoy con alguien es
advertir o avisar de que "puedo tener una crisis" pues esto se nota
porque de repente el humor se me avinagra, mis músculos se tensan y la
mirada permanece perdida, es como si de repente perdiera el hilo y mi
mente se fuera hundiendo. Ahí puedo detectarlo y decir "cuidado". Un
"cuidado" no a modo de amenaza si no a modo de auxilio, lo que
necesito profundamente es que me transmitan calma y seguridad.
Esta claro que esta tarea es jodida. Y si es muy jodida para mi, más
aún para los que me rodean.
Sienten que todo lo que dicen lo tienen que medir pues "en cualquier
momento" yo puedo "saltar". Saltar es para Alex por ejemplo, no
creer en lo que dice, poner a prueba su amor por mi o malinterpretar
un acto suyo. Todo esto no lo hago a posta, todo nace de mi miedo a
ser abandonada por él, mi miedo a no ser buena con él, a no ser lo que
él necesita o lo que él quiere.
Lo que en realidad manifiesto cuando estas cosas pasan es que necesito
que me repita que me quiere y que me de una abrazo, pues me siento
insegura. Pero en vez de reclamarlo así, tal cual suena, mi
inseguridad se disfraza de maldad, haciéndolo todo más complicado aún
si cabe.
Mi persona, al no obtener por ese camino lo que quiere (un Alex mas
cercano y cariñoso), se pone aún más a la defensiva, esta vez ya si
que si, creyéndose que Alex puede estar abandonándola, atacándola o
queriéndola dañar a drede.
Esto desata un sufrimiento en mi que puede parecer no tener fin. "Felina
no tienes fin" En realidad no. El dolor es angustioso, solo una
persona que tenga mi mismo problema puede entender de que hablo. Entro
en una fase de distorsión cognitiva donde mi mundo es un "todo o nada"
"conmigo o contra mi" "me quieres o me odias" y esto es por falta de
herramientas. No puedo solucionarlo, así que mi cerebro separa toda la
información en dos grandes grupos, EL BUENO Y EL MALO para hacerlo
así, más abarcable. Es una especie de tortura intolerable para mi
misma que me desborda y hace que enloquezca asustando a mi pareja y a
cualquiera que me trate in situ pues mi respuesta hacia el "Mundo
malo" es bastante desproporcionada a la realidad del asunto.
En estos momentos mi cerebro a pasado a un estado más primitivo donde
razonar no es posible, solo se contempla la huída o el enfrentamiento.
La huída se traduce en intentos autolíticos o evasivos como beber
alcohol, tomar sedantes o intentos de suicidio. El enfrentamiento
implica una vomitona de insultos, ataques e incluso ataques físicos
contra la persona que me ha "abandonado".
Decida lo que decida, todo termina por agotamiento y nunca por entendimiento.
Mi cuerpo cesa, se agota, mi alma se hunde, mi persona empieza a no
poder más... y al momento una sensación de alivio me visita. Un alivio
que durará bien poco. Escasos minutos...
Esa dulce calma en la que la mente es incapaz de producir ni dolor se
ve interrumpida poco a poco por la vuelta en sí de mi misma. La
corteza pre-frontal vuelve a la vida y con ella la toma de conciencia,
la evaluación de daños causado y LA CULPA.
LA CULPA.
La culpa es para mi, quizá, mi eterna compañera. Si me hicieran
escoger entre la absoluta soledad y la culpa, supongo que me quedaría
con la primera... y eso que se dice que mi mayor pánico es quedarme
sola.
La culpa se derrama por todo lo que haces, vives y recuerdas tiñéndolo
todo de un ligero tono oscuro, donde tú misma estas bajo un velo negro
y al mirarte al espejo, todo lo que ves es abrumador.
De pequeña ya crecí con un gran sentimiento de culpa que la verdad,
nunca me ha abandonado. Encima, el empezar a tener estallidos de ira
(con todo lo que ello conlleva), no ayudaba a que formase una opinión
de mi misma SANA.
Es lógico y normal, que las personas que hayan convivido conmigo de un
modo u otro, y hayan vivido alguna vez una experiencia en la cual yo
padezco una crisis de ansiedad, una explosión de ira o un bajonazo de
autoestima se vean íntimamente relacionadas e implicadas y por lo
tanto, se sienten desbordados ellos también.
Es muy difícil que alguien quiera aprender. Que alguien quiera amar
por encima de todo, que quiera saber más, que se preocupe de saber qué
pasa y porqué y trate de entender... Es muy muy complicado. Y
sinceramente, nadie quiere complicaciones...
Es por eso que aunque me toque la suerte de que alguien quiera
hacerlo, como es el caso de mi novio, Alex, que quiera aprender a
conocer, se tope con la dificultad de que no aprenden... y finalmente
no saben. Y se dejan llevar por la situación hasta puntos
incoherentes. Es aquí cuando aparece en Alex el cansancio, la
frustración, el entrar en la pelea aportando así insultos también,
ataques, juegos de palabras, sacando trapos sucios todo con la
intención de devolver mis ataques.
Como resultado en vez de sentir paz y seguridad, yo veo la
confirmación de mis temores, de que no me quiere, de que no valgo o de
que lo hago mal. Y así, todo se va convirtiendo en un círculo vicioso
del cual se hace muy difícil salir...
¿Cuál es el secreto?
No habita en mi....yo no oculto nada, todo cuanto sé hacer por mi misma, es todo cuanto ves...
Ojalá un día Alex comprenda que cada vez que lo ataco me estoy
atacando a mi misma, que cada vez que lo increpo lo echo de menos, que
en definitiva, me consumen mis propias necesidades y mi alma sedienta
de amor, lo único que quiere es suplicarle su atención y sus caricias,
sus tan reconfortables caricias....
Y te des cuenta de que muchas veces te ataco equivocada, "la mejor
defensa es un buen ataque" y antes que tú me vayas a echar en cara o
me vayas a decir "te dejo" voy yo y te llamo insensible, cabrón o
inútil.
Antes de que me dañes tú, te daño yo. Y tremendamente equivocada,
provoco yo misma el núcleo de la discusión.
Mi vida.. todo esto lo he escrito desde la reflexión...
Sé que suena a escusa, pero no te haces una idea de todo el
sufrimiento que llevo en mi interior.
No te imaginas cuán de enfadada estoy conmigo misma, ni por qué todos
mis miedos....
El poder del miedo es para mi casi siempre, más grande que el del amor
y, no se puede admitir. Lo sé.
Por eso espero emprender un viaje esperanzador de la mano de quien yo
amo, contigo... Espero ser ayudada en terapia, tanto con la psicóloga
H como con el psiquiatra T y con A la terapeuta. No
son pocas las ayudas... y la medicación ahí está. Creo que si tú
también pones un poco de tu parte y me ayudas a entenderme, todo en
nuestras vidas y sobretodo en la mía puede dar un interesante giro
positivo y repito, esperanzador.







